15 de febrero de 2026
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Rafael Grossi propuso reestructurar la ONU: menos grasa, más músculo

El candidato argentino a secretario general de la ONU, Rafael Grossi, pidió una reestructuración profunda del organismo, con “menos gordura y más músculo”, y dijo sentir “muy doloroso” que Brasil haya decidido apoyar a otra aspirante en lugar de respaldar su postulación.

“El proceso evolucionará y tal vez, en algún momento, yo tenga ese apoyo del Brasil”, afirmó Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en una entrevista con el diario brasileño Folha de São Paulo en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich.

Brasil optó por respaldar a la ex presidenta chilena Michelle Bachelet para liderar la ONU, alineándose con otros gobiernos de la región, mientras que el presidente argentino Javier Milei apoya a Grossi. Esa división pone de manifiesto tensiones políticas en América Latina, aunque el diplomático negó que su candidatura responda a un sesgo ideológico.

“No soy un candidato de derecha, soy un funcionario internacional independiente”, afirmó Grossi. Señaló que Argentina no presenta a su ministro de Relaciones Exteriores ni a un allegado del presidente Milei, y recordó su trayectoria de 40 años en la diplomacia, gran parte vinculada estrechamente con Brasil.

Grossi, de 63 años, busca suceder al portugués António Guterres en un momento que calificó como uno de los más difíciles para la ONU desde su fundación. La organización enfrenta dudas sobre su relevancia y una crisis financiera agravada por recortes de fondos, entre ellos pagos suspendidos por Estados Unidos.

“Para mí, esta elección es una de las más decisivas en la historia”, dijo. Señaló que el panorama internacional está marcado por un alto nivel de conflictos y fragmentación, y que existen grandes dudas y escepticismo sobre la capacidad de la ONU para aportar valor; incluso hay quienes cuestionan su utilidad o la ven como una fuerza negativa.

Ante ese escenario, propuso una reforma que vaya más allá de simples recortes: “Menos grasa y más músculo”, explicó, y remarcó que no busca una ONU raquítica, débil o tímida, porque una institución apagada tampoco es beneficiosa.

Advirtió además sobre la duplicidad de mandatos y el burocratismo: “Hay seis, siete, ocho organismos hablando de las mismas cosas —eso tampoco es viable”, afirmó.

Grossi confió en su capacidad para reconectar a la ONU con las grandes potencias, especialmente con Estados Unidos, que financia más del 22% del presupuesto del organismo. Recordó que EE. UU. expresó su postura de forma clara al retirar recursos o suspender pagos, y añadió que muchos otros países comparten en silencio ese escepticismo.

Consultado sobre si podría ser el candidato de Donald Trump, respondió con cautela: “Sería arrogante decir eso. Sería un error por mi parte. Lo espero, lo deseo, del mismo modo que quiero ser el candidato apoyado por todos esos países decisivos”.

Sobre la reforma del Consejo de Seguridad, reconoció la legitimidad de aspiraciones como la de Brasil a un asiento permanente, pero advirtió que cualquier cambio depende de lograr “una configuración aceptable para otras regiones”.

También se refirió a la histórica ausencia de mujeres en el puesto. Dijo creer en la igualdad de género y sostuvo que, con candidaturas femeninas, ese principio queda protegido. Destacó que, bajo su gestión en la OIEA, la proporción de mujeres en altos cargos pasó del 28% en 2019 al 53% actualmente.

Defendió además su equilibrio diplomático frente a críticas de distintos bandos: “Cada vez que publico algo en X, los rusos dicen: ‘Él está en las manos de los ucranianos.’ Y los ucranianos dicen: ‘Es un fantoche de Putin’”, ejemplificó.

El proceso de selección del nuevo secretario general requiere al menos 9 de 15 votos en el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido disponen de poder de veto.

Hasta ahora, Grossi y Bachelet son los únicos candidatos formalmente nominados, aunque también suenan otros posibles aspirantes como la ex vicepresidenta de Costa Rica Rebeca Grynspan, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, la primera ministra de Barbados Mia Mottley, la ex secretaria ejecutiva de la CEPAL Alicia Bárcena y la ex primera ministra de Nueva Zelanda Jacinda Ardern.

Por una regla informal de rotación regional, correspondería que un latinoamericano suceda a Guterres, cuyo mandato concluye en enero de 2027. La presentación formal de candidaturas cierra el 1 de abril.

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