16 de febrero de 2026
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Kim Jong-un inaugura viviendas para familias de soldados norcoreanos enviados a la guerra de Putin

Corea del Norte completó la construcción de un nuevo barrio residencial en Pyongyang destinado a las familias de soldados norcoreanos que murieron combatiendo junto a Rusia en la guerra en Ucrania.

La inauguración, encabezada por el líder Kim Jong-un, forma parte de una campaña estatal para enaltecer a quienes el régimen denomina “jóvenes mártires” que “sacrificaron todo por la patria”.

Imágenes difundidas por medios oficiales muestran a Kim Jong-un recorriendo el sector llamado Saeppyol Street acompañado de su hija, Kim Ju Ae, y visitando algunas de las viviendas entregadas. Durante el acto, el líder prometió compensaciones para las familias de los fallecidos y elogió la valentía de los soldados que, según el régimen, viajaron miles de kilómetros para participar en ese conflicto.

En los últimos meses, Pyongyang intensificó la propaganda sobre la participación de sus tropas en Ucrania, erigiendo monumentos y anunciando la creación de un museo dedicado a los caídos en combate.

Kim Jong-un afirmó que “el heroísmo y la valentía de los soldados del Ejército Popular de Corea, involucrados en operaciones militares en el extranjero, deben quedar registrados en la historia como símbolo de invencibilidad”.

La presencia de contingentes norcoreanos en Ucrania se enmarca en una alianza con el Kremlin. Aislado internacionalmente, el régimen ha encontrado en Moscú un socio que le permite sortear sanciones y acceder a tecnología y recursos. Según estimaciones de la inteligencia surcoreana, alrededor de 6.000 soldados norcoreanos han resultado muertos o heridos durante su despliegue en Ucrania; las muertes superan las 600, aunque Pyongyang no ha ofrecido cifras oficiales ni reconoce bajas en su propaganda.

Además del envío de tropas, Corea del Norte habría suministrado a Rusia artillería, misiles y sistemas de lanzacohetes de largo alcance, incrementando la capacidad de combate rusa. A cambio, el régimen norcoreano habría recibido ayuda financiera, transferencia de tecnología militar, alimento y energía, según fuentes diplomáticas y de inteligencia regional.

El homenaje a los muertos y la entrega de viviendas a sus familiares forman parte de una estrategia de control social y cohesión interna en un país con fuerte censura informativa, donde los gestos de lealtad al régimen se muestran públicamente como recompensa. Analistas señalan que estas medidas buscan contener el descontento social por el coste humano del envío masivo de combatientes y consolidar la imagen de Kim Jong-un como un líder fuerte y generoso.

El nuevo barrio se inaugura pocos días antes de la apertura de un congreso clave del partido único, en el que se esperan anuncios sobre los próximos objetivos políticos y económicos del régimen y posibles medidas para reforzar el control interno.

Estos reconocimientos funcionan también como mensaje a la cúpula militar y a la burocracia del partido, recordando que la fidelidad al líder y el sacrificio serán recompensados con visibilidad y privilegios estatales.

(Con información de The Associated Press y AFP)

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