Quienes recorren la Galería Laprida, en Lomas de Zamora, siguen deteniéndose ante un local que parece detenido en el tiempo. La histórica disquería Don Disco, que cerró definitivamente en marzo de 2023, conserva su fachada, los grandes pósters de bandas en la parte superior y el cartel de despedida que su dueño, Ernesto, dejó en la vidriera.
El aviso en la vidriera —”Apertura 12 de abril de 1969. Cierre 18 de marzo de 2023. Casi 54 años con la música. Gracias a todos/as. Ernesto”— sigue exhibiéndose tres años después del cierre.
Las fotografías actuales muestran que el frente del local apenas ha cambiado desde ese último día: en las vitrinas se mantienen algunos afiches y el diseño característico que convirtió a la disquería en un referente para varias generaciones.
Esa imagen recurrente plantea la misma pregunta entre los transeúntes: ¿volverá a abrir Don Disco? Por ahora no hay señales de reapertura. Todo indica que la decisión de Ernesto fue definitiva, aunque la fachada funcione como un homenaje silencioso a la historia del lugar.
Al anunciar el cierre, el comerciante aclaró que no se trató de una quiebra sino del cierre de un ciclo.
Después de casi 54 años de actividad, la expansión de la música digital, la caída de las ventas de soportes físicos y el impacto de la pandemia —que obligó al local a cerrar durante meses— fueron factores determinantes.
La disquería más antigua de Lomas
Don Disco abrió el 12 de abril de 1969, cuando la calle Laprida aún no era peatonal. Durante décadas fue algo más que una tienda: un punto de encuentro donde la gente pasaba horas conversando sobre música, descubriendo artistas y revisando bateas repletas de vinilos, cassettes y, más tarde, CD.
En sus estantes se hallaban discos de culto y ediciones difíciles de conseguir en los comercios grandes. La oferta combinaba vanguardia internacional con la escena local: desde King Crimson, Tom Waits o Duke Ellington hasta Skay Beilinson, Metallica, Manu Chao o Björk.
Por sus bateas pasaron vinilos, cassettes y CD de todos los géneros.
En una entrevista, Ernesto contó que heredó el oficio de su padre, que atendía una disquería en Avellaneda, y que a los 24 años se independizó para abrir su propio local en Lomas.
“Cuando abrí, la calle Laprida no era peatonal. En mi comercio los vecinos encontraban música de todos los géneros, nacional e internacional. Teníamos las bateas organizadas por artistas y por países”, relató. “Las décadas de los 70, 80, 90 e incluso los 2000 fueron de pleno auge para el mercado y eso se reflejaba en el negocio”.
A lo largo de más de medio siglo el local atravesó acontecimientos como el Rodrigazo, la última dictadura, la crisis de 2001 y la pandemia, siempre con su actividad detrás del mostrador.
El cierre causó conmoción entre los vecinos: muchos lo recordaron como una parada obligada para amantes del rock, el jazz, el folklore o el heavy metal, y sus grandes pósters superiores se habían vuelto parte del paisaje de la galería.
¿Por qué sigue conservando la fachada? ¿Puede volver a abrir Don Disco?
Tres años después, la estampa persiste. Aunque las luces ya no se encienden y las bateas dejaron de recibir novedades, la fachada resiste y el local sigue siendo una de las imágenes más nostálgicas del centro de Lomas.
Claudio Chiara, encargado de la Galería Laprida, mencionó que Ernesto le dijo que “no quiere alquilarlo” y que, según sus palabras, “cumplió un ciclo”.
Aun así, la imagen del local provoca nostalgia y deja una sensación de expectativa: muchos pasan y se preguntan si alguna circunstancia traerá de vuelta la música a ese espacio.


