¿Qué pasó con el Boeing 787 de Vietnam Airlines que el pasado sábado, en Múnich, recorrió la pista más allá de su final, realizó una frenada brusca en el último tramo, dañó la parte inferior del fuselaje y, al regresar, sufrió varios neumáticos destrozados durante el aterrizaje? La aerolínea y el gestor aeroportuario calificaron lo sucedido como un “problema técnico” y no ofrecieron más detalles.
La dinámica y el “punto de no retorno”
La secuencia de la maniobra ha llamado la atención de pilotos que, a partir de vídeos y de las marcas en el asfalto, consideran que, además de un posible error al introducir los pesos en el ordenador de a bordo, en la cabina podrían haberse producido otras actuaciones o fallos, incluso en el denominado “punto de no retorno”, el momento en que la aeronave ya no puede detenerse con seguridad y debe continuar el despegue.
La investigación y las dudas de los expertos
La investigación de las autoridades alemanas, apoyada en las dos cajas negras, deberá aclarar la dinámica exacta del incidente y emitir recomendaciones para el sector. “Será realmente interesante escuchar las conversaciones en cabina entre el comandante y el primer oficial”, señala un comandante familiarizado con Múnich, y recuerda que se trata de un aeropuerto con pista larga, por lo que raramente es necesario utilizarla en su totalidad.
Las imágenes del desastre que estuvo a punto de producirse
El 787 volaba rumbo a Hanói y despegaba desde la pista 26 izquierda de Múnich. La carrera de despegue fue grabada por Munich Aviation, un canal de YouTube especializado; las imágenes muestran una carrera prolongada hasta que la aeronave se elevó generando nubes de polvo. Además, antes del despegue se aprecia un golpe de cola contra el suelo.
El “punto de no retorno” y la frenada imposible (e inútil)
Vídeos y fotografías aportan más detalles: el avión parece haber iniciado una acción de frenado en la fase en la que ya no debería detenerse, empleando aparentemente los frenos del tren derecho y a unos 200 metros del final de la pista. “Ese es un punto de la carrera en el que no hay motivo para detenerse, a menos que se haya producido una avería importante”, explica otro comandante consultado.
El despegue sobre la hierba, cien metros más allá del final de la pista
No está claro si la frenada fue intencionada o provocada por un fallo. En cualquier caso, la larga marca negra sobre el pavimento continúa hasta la zona de hierba y los datos de seguimiento de vuelo sitúan el momento del despegue aproximadamente 100 metros más allá del final del asfalto, por lo que el avión habría despegado desde el césped.
Los problemas en el tren de aterrizaje y los neumáticos destrozados
Durante el ascenso el fuselaje también dañó algunas luces. En vuelo, la tripulación comunicó problemas con la presión de los neumáticos y solicitó regresar, tras descargar combustible. Unas 1 hora y 20 minutos después la aeronave realizó dos pasadas a baja altura sobre la pista y aterrizó casi dos horas tras despegar. En las imágenes se aprecia que el tren principal izquierdo mostró daños y que salieron despedidos fragmentos de goma.
El aeropuerto de Múnich informó de que, tras el aterrizaje, el avión no pudo abandonar la pista por sus propios medios y quedó bloqueado, lo que obligó a cerrar esa zona durante un tiempo. Vietnam Airlines declaró que la tripulación “siguió todos los procedimientos previstos y aterrizó de forma segura” y que pasajeros y tripulación están a salvo.
Una de las hipótesis principales es que el comandante y el primer oficial introdujeron datos erróneos del peso del avión en el ordenador de a bordo, que calcula las velocidades necesarias para un despegue seguro. Esa entrada se realiza de forma independiente por ambos pilotos y debe compararse para detectar discrepancias; datos incorrectos podrían haber generado indicaciones equivocadas.
Sin embargo, la frenada en el último instante es lo que más inquieta a los expertos. “Si no fue un fallo técnico que activó automáticamente el sistema de frenado, no se puede descartar que uno de los pilotos decidiera detener la carrera en una maniobra extremadamente peligrosa”, coinciden varios comandantes consultados, que recuerdan que en ese punto lo indicado es mantener la velocidad y despegar, no reducirla.

