22 de agosto de 2026
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Biografía no autorizada de Moria Casán. Parte I: infancia y debut teatral

Moria Casán. (Archivo Paparazzi)

Se encienden las luces, se abre el telón y sube Ana María Casanova: Moria Casán, como la conocen en todo el país. Entra al escenario y presenta su tema “La One” en clave de musical.

En la canción se muestra como la figura que todos reconocen: afirma su identidad artística, reclama reconocimiento y no rehúye la controversia. Con letras que mezclan humor, autorreferencia y desafíos, Moria despliega su carácter provocador y su estilo directo.

A mediados de 2015, mientras se mantenía en el jurado del Bailando, Moria Casán interpretó su canción titulada La One. Fue una presentación cargada de brillo, humor y el distintivo tono teatral que la caracteriza, además de la fuerza de su propia voz: una declaración de su personalidad inconfundible.

Moria es considerada una diva, aunque ella misma puede cuestionar esa etiqueta. No formó parte del mismo recorrido que otras figuras como Susana Giménez o Mirtha Legrand: no se apoyó en un programa emblemático que la sustentara durante décadas. En cambio, se convirtió en su propio producto, construyendo su fama desde su presencia, su actitud y su capacidad para imponerse en escenarios y medios. Su trayectoria está marcada por el empoderamiento y la polémica propia de figuras de su tipo.

Moria Casán. (Archivo Paparazzi)
Moria Casán. (Archivo Paparazzi)

Aunque ella reaccióne ante la etiqueta de diva, su figura pública reúne rasgos de ese rol: extravagancia, presencia mediática y la capacidad de generar admiración y controversia. A diferencia de Susana, que construyó gran parte de su imagen sobre la figura televisiva, o de Mirtha, que consolidó su nombre con programas emblemáticos, Moria se consolidó como marca personal: su propio temperamento y estilo fueron y son su principal motor.

LA INFANCIA IDÍLICA DE MORIA CASÁN

En 2012 publicó su libro MeMoria, cuya portada —con ella afeita— quedó en la memoria del público. En ese libro relató por primera vez un episodio traumático de su infancia: un abuso sexual cometido por un familiar cercano, una experiencia que la marcó profundamente.

Para situar el origen: Ana María Casanova nació el 16 de agosto de 1946 a las 9 de la mañana en el Hospital Militar del barrio de Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires. Fue hija única de Rosa Fraga, actriz y ama de casa, y de Juan Casanova, oficial del ejército.

Sus padres pensaron inicialmente otro nombre —Moria Elizabeth— pero finalmente le dieron Ana María. Moria recuerda haber disfrutado de ser hija única y de crecer con una crianza que, según ella, le dio independencia y libertad para construirse: jugaba sola, se entretenía con la música y el espejo, y desarrolló tempranamente una vida interior creativa.

Contó que alternaba salidas al teatro con su madre y con su padre, y que tuvo una infancia en la que se sintió querida y con espacio para su propio desarrollo. Esa soledad elegida la ayudó a formarse pero también alimentó celos intensos en su personalidad; llegó a confesar, en tono autobiográfico, comportamientos defensivos hacia el amor de sus padres. Creció en la zona oeste del Gran Buenos Aires, en Ciudadela, en el barrio José Ingenieros.

Moria Casán. (Fotos: Archivo Paparazzi)
Una mini Moria Casán. (Fotos: Archivo Paparazzi)

Su padre, que esperaba un varón, era un hombre de espíritu bohemio, aficionado a la natación y a la música; fue a la vez pragmático y amante de las artes, y de él heredó Moria su inclinación por la cultura y la escena.

Aunque reconocía poca motivación para la escuela primaria —cursó en la escuela N° 13 de Villa Devoto—, Moria fue una alumna destacada. Estudió piano y danza por las tardes; más tarde se formó en el conservatorio y llegó a dar clases de música. Su padre no estaba de acuerdo con que estudiara baile, por lo que asistía a clases en secreto junto a su madre y su tía. La primera victoria en un concurso de baile convenció a su padre de que esa era su vocación.

A los 8 años tuvo su primer noviazgo infantil, recordado como una anécdota escolar que incluyó reprimendas por intercambiar cartas. En su libro también relató en términos personales sus primeras experiencias de deseo y fantasía.

Uno de los pasajes más duros de su autobiografía es la confesión de un abuso sexual perpetuado por su abuelo cuando ella era niña. Relató que, entre los 9 y los 12 años, hubo toques y juegos sexuales que ella describió como una mezcla de rechazo y confusión emocional. Más adelante explicó que nunca acudió a un psicólogo y que prefirió no situarse como víctima públicamente, aunque reconoció el impacto que aquella experiencia tuvo en su vida.

LA VERDAD SOBRE EL DEBUT ARTÍSTICO DE MORIA CASÁN

Moria Casán (Archivo Paparazzi)
Moria Casán (Archivo Paparazzi)

Desde niña fue el alma de las reuniones: cantaba, bailaba y tocaba el piano, con el respaldo artístico de su madre y su padre. No obstante, influencias familiares la llevaron a elegir la carrera de Derecho: estudió abogacía, una disciplina que le resultó accesible gracias a su buena memoria y constancia.

La Facultad de Derecho fue, sin embargo, la puerta de entrada al mundo teatral. Asistió a una función de teatro de revista que la impactó y allí la vio Carlos Petit, quien la convocó a un casting. Sin decir nada a su entorno, fue a la prueba luego de rendir un examen en la facultad; le marcaron unos pasos y, al terminar, Petit le dijo la frase que selló su debut: “Usted debuta esta noche”.

El ingreso fue abrupto y sin tiempo para inseguridades: en una sola hora tuvo que prepararse, probar vestuario, peinarse y maquillarse antes de salir a escena. Fue una primera función intensa y atípica, que anticipó el tono audaz y directo de su carrera.

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