La deuda soberana de Japón alcanzó niveles no vistos desde 1996, impulsada por el repunte de la inflación y por presiones directas desde Washington. Este aumento ha provocado repercusiones en los mercados globales y ha reforzado las expectativas de una nueva subida de las tasas de interés prevista para este mes. Las tensiones elevan la volatilidad en los mercados financieros y aumentan el costo de financiamiento, con posibles efectos en la economía japonesa y en activos internacionales.
Bonos japoneses marcan récord de 30 años y EEUU presiona al alza


