El gobierno de Estados Unidos impuso el jueves nuevas sanciones contra Cuba en un intento por presionar la economía de la isla y agravar sus múltiples crisis. Entre los sancionados están Fidel Ernesto Castro, nieto del ex presidente Raúl Castro, y la empresa estatal Abapet, encargada de importar suministros para la industria petrolera.
Abapet importa equipos especializados y repuestos necesarios para el mantenimiento de la deteriorada red eléctrica cubana. Las sanciones buscan dejar fuera de servicio maquinaria crítica y empeorar la crisis energética, señaló Brett Erickson, experto en sanciones y director ejecutivo de Obsidian Risk Advisors. «Estados Unidos está tratando realmente de apretar las tuercas tanto como sea posible», afirmó.
«La administración Trump no parece tener intención seria de aceptar cambios en Cuba que no impliquen el derrocamiento del régimen», añadió Erickson, aludiendo a la postura de figuras estadounidenses como Marco Rubio. Previó que el gobierno cubano intentará eludir las sanciones «porque no les queda más remedio» y que buscarán esos repuestos por vías alternativas, más costosas, lo que incrementaría la inflación y dañaría aún más la economía.
Los apagones se han vuelto más frecuentes en toda la isla: las interrupciones diarias del suministro eléctrico superan las 24 horas en muchos lugares, debido a una red obsoleta y a la reducción de las reservas de combustible. Esta situación se ha agravado desde que el presidente Donald Trump amenazó a finales de enero con imponer aranceles a cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba.
«El objetivo, en teoría, es generar tantas penurias y sufrimiento entre la población civil que no tengan más opción que, esencialmente, rebelarse y derrocar a su gobierno», explicó Erickson. «Es un intento de provocar una crisis humanitaria». Las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba a principios de año se han interrumpido y las sanciones se han intensificado en los últimos meses.
Erickson prevé que Estados Unidos seguirá apuntando a empresas estatales cada vez más pequeñas para empujarlas hacia una «espiral de muerte». Ya se han sancionado previamente diversas entidades, incluida la compañía estatal de petróleo y gas. El Departamento de Estado de EE. UU. hizo el anuncio pocas horas después de que funcionarios cubanos ofrecieran una conferencia de prensa sobre las reformas económicas aprobadas en junio.
Al ser consultado sobre la situación en Cuba, Oscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro y ministro de Inversión Extranjera, responsabilizó al gobierno estadounidense: «El año pasado ha sido muy complejo, y sabemos por qué», dijo, y calificó el bloqueo como «un genocidio». Sus declaraciones se produjeron antes del anuncio de las sanciones. Entre los cubanos afectados por los constantes apagones está Yaqueline Bernal, de 49 años.

