A punto de convertirse en abuelo y con 62 años, Sergio Lapegüe vive un buen momento personal y profesional. Está instalado en las mañanas de América y mantiene una agenda intensa: trabaja unas ocho horas diarias entre radio y televisión y busca equilibrar esa carga con tiempo de calidad para su familia.
La logística no es sencilla: su domicilio en Lomas de Zamora lo obliga a recorrer muchos kilómetros hasta los estudios en la Ciudad de Buenos Aires. Por eso suele llegar con un carry on, listo para grabar, y en ocasiones duerme en hoteles para poder cumplir con todas sus obligaciones sin perder horas en los traslados.
Para optimizar tiempos, después de 15 años en La 100 instaló un estudio en su casa desde donde sale al aire y así reduce viajes nocturnos hacia Capital para su ciclo en A24.
Apasionado por su trabajo, Lapegüe admite que no baja el ritmo por voluntad propia, aunque espera que la llegada de su nieta lo motive a reducir el ritmo en algún momento. Es padre de dos hijos y está casado con Silvia “Bochi” Todaro; con el nido vacío reconocen haberse reencontrado como pareja desde otra etapa de la relación.
Con una visión tradicional del amor, dice no descartar perdonar una infidelidad y admite, con humor, su desconocimiento sobre muchas tareas domésticas que delegó en su esposa. De carácter afable y comunicativo, muestra también su lado cotidiano.
Lapegüe describe su rutina: trabaja desde muy temprano hasta tarde, transmite ocho horas al día y tiene poco tiempo libre; el viaje desde su casa puede ocupar hasta cinco horas en auto, por lo que a veces duerme en hoteles y así cumple con sus compromisos. Confiesa que, aunque le gustaría tener más tiempo para ir al médico o al gimnasio, es un apasionado de su profesión y lo disfruta.
Sergio Lapegüe, con Paparazzi.
Cuenta su rutina nocturna: llega a casa pasada la medianoche, cena y, antes de dormir, ve algo de deporte para desconectarse de la política, camina un rato y mira media hora de series. También juega ajedrez online por entretenimiento hasta que se queda dormido.
—Cuando algo te apasiona es difícil decir que no; ¿pensás en retirarte alguna vez o tomar un descanso prolongado?
—Sueña con dejar de trabajar y descansar en una playa, pero reconoce que eso solo podría durar poco. Se define como un “enfermo del trabajo”: empezó muy joven, trabajó con Bernardo Neustadt y en distintos roles antes de conducir, y considera que la trayectoria fue gradual, pasando por puestos de producción, cronista y movilero hasta asumir la conducción a los 42 años.
—Hoy, como conductor, conoce todos los roles del equipo.
—Afirma que disfruta potenciar a sus columnistas y compañeros: le gusta verlos crecer y ganar protagonismo, tal como intentó ayudar a otros en etapas anteriores de su vida profesional.
—Destaca la importancia del equipo y la dificultad de manejar los egos; valora haber acompañado el crecimiento de quienes trabajaron con él.
—Recuerda la emoción al anunciar en vivo la retirada de Messi de la Selección: fue un momento doloroso porque simboliza el paso del tiempo y el fin de una etapa para muchos. Respeta la decisión de Messi y la justifica como un cierre en un momento adecuado de su carrera.
—Para Lapegüe, el fútbol es alegría; valora el impacto emocional que generan figuras como Messi en la gente y subraya que el retiro forma parte del ciclo natural del tiempo.
Sergio Lapegüe, en América.
—Sobre rumores de mala relación con Mauro Szeta, asegura que son falsos: lo considera amigo y valora su conocimiento en policiales y su sentido del humor, que aporta al programa.
—Comenta que muchas figuras que parecen serias fuera de cámara son en realidad divertidas; menciona con afecto a Santo Biasatti, con quien trabajó y a quien extraña.
—Reconoce que una experiencia profesional con Maru Botana no funcionó como esperaba: explica que fue una idea suya que cambió de formato y nombre, y que cuando no hubo buena sintonía decidió alejarse porque prefería estar en casa en un sábado laboral.
Sergio Lapegüe y Maru Botana.
—Los fines de semana intenta dedicarlos a la familia, aunque trabaja en eventos y publicidades; le cuesta decir que no a propuestas laborales. Relata que, con 60 años, decidió aceptar la propuesta de Juan Cruz Ávila para probarse en un nuevo desafío y, desde entonces, su trabajo se multiplicó.
—Reconoce que el público lo acompaña y que su carisma ayuda. Relata proyectos anteriores que tuvieron éxito y destaca que el trabajo exitoso se construye con el equipo técnico: camarógrafos, sonidistas y productores son parte clave. Mantiene una postura de humildad respecto a la fama y busca saludar a todos con buen humor en el canal.
Sergio Lapegüe y su esposa, Silvia Todaro, más conocida como Bochi.
—En lo personal, Lapegüe y Bochi llevan décadas juntos: celebran 37 años de noviazgo y 35 de casados. Valoran la etapa actual en la que están solos en la casa después de que sus hijos formaron sus propias vidas.
—Habla del reencuentro como pareja tras el “vacío del nido” y se muestra orgulloso de sus hijos: su hija, actriz, está por convertirse en madre, y su hijo está becado en Harvard y es licenciado en Administración de Empresas. Destaca que ambos son responsables, trabajadores y buenas personas, lo que atribuye a la educación recibida en la familia.
—Considera raro y valioso encontrar familias como la suya en la actualidad, y admite que mantener esos vínculos no es sencillo en los tiempos actuales.
Sergio Lapegüe con su esposa y sus hijos.
—Sobre conflictos en la pareja, reconoce discusiones menores, generalmente provocadas por él: confiesa no ser hábil para tareas cotidianas como ir al supermercado y define a Bochi como la “gerenta” de la casa, quien administra las finanzas y se encarga de la organización familiar.
—En tono de broma, compara su rol con personajes públicos y dice que revisará si tiene bienes a su nombre. Reitera que la idea de abrir la pareja no está en sus planes: prefieren mantener la relación cerrada y establecida, propia de su etapa de vida.
—Sobre la posibilidad de perdonar una infidelidad, afirma que confiaría en su esposa y que ella, por su perfil tradicional y maternal, probablemente no la cometería; aún así, dice que podría perdonar.
—En una comparación divertida, opina que un guitarrista de rock suele tener más “levante” que un conductor de televisión; recuerda anécdotas de su banda y su relación con la música.
Sergio Lapegüe y su faceta como músico.
—La música le sirve como cable a tierra, aunque admite no tener tiempo para tocar con frecuencia debido al mayor volumen de trabajo de este año, en parte por las distancias de viaje.
—Confía en que hará un espacio cuando nazca su nieta: pretende bajar el ritmo para poder acompañarla en paseos, plazas, colegio o clubes, actividades que no pudo hacer con sus hijos por las demandas de su trabajo como movilero.
—Se declara hincha de Boca y asume que su nieta seguramente también lo será por la influencia del padre. En cuanto a la figura de Juan Román Riquelme, opina que ya cumplió un ciclo y preferiría una renovación con una gestión más profesional y orientada a la administración del club.
—Finalmente, ante la pregunta sobre internaciones previas, queda abierta la cuestión sobre si en algún momento sintió miedo.







