La inflación de agosto eliminó para el presidente de la Reserva Federal la última justificación para mantener su política sin cambios. Los mercados siguen presionados por el repunte del precio del petróleo y de las tasas de interés a largo plazo, mientras la estrategia de Scott Bessent para respaldar los bonos del Tesoro afronta un desafío considerable.
La inflación obliga a Warsh a subir las tasas


