Irán está limitando las rutas por las que el petróleo del Oriente Próximo llega al resto del mundo. Ha incrementado sus operaciones en dos corredores clave: en el sur, a través de Yemen, y en el noroeste, afectando a Arabia Saudí. Hoy Teherán tiene previsto anunciar un acuerdo con 17 países para crear un nuevo sistema de gestión del Estrecho de Ormuz, una iniciativa que carece del apoyo de Washington y que, aunque tiene carácter diplomático, evidencia que el conflicto continúa.
Mientras tanto, Estados Unidos —junto a aliados regionales— ha mostrado reticencia a realizar acciones militares para garantizar el acceso marítimo. El Gobierno estadounidense ha rechazado intervenir de forma decisiva para mantener abierta la conexión entre el Mar Rojo, el Mediterráneo y el océano Índico, a pesar de las peticiones del gobernante de facto de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman. Asimismo, según el Financial Times, Washington ha reducido operaciones destinadas a desplazar petroleros por el Estrecho de Ormuz sin detección.
Esos hechos han provocado incertidumbre en el mercado petrolero asiático. Un único ataque de milicias chiíes iraquíes ha interrumpido la capacidad exportadora de crudo de Arabia Saudí —el mayor exportador mundial— y de Irak —quinto mayor exportador—. Al mismo tiempo, el avance de los hutíes en Yemen ha acercado aún más su control al Estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el Mediterráneo y el Mar Rojo con el océano Índico.
Estos sucesos reflejan la culminación de una estrategia iraní para proyectar el conflicto hacia el oeste, que se ha desarrollado a lo largo del verano y se aceleró en el último mes. El resultado es un mayor control iraní, directo o a través de sus aliados, sobre el Estrecho de Ormuz —por el que antes de la crisis circulaba cerca del 25% del crudo transportado por vía marítima— y sobre Bab el Mandeb —por el que transita alrededor del 7% del petróleo mundial—.
La ofensiva subraya la capacidad de adaptación estratégica de Teherán y de sus aliados. Expertos consultados señalan que estos aliados operan con un grado considerable de autonomía, aunque comparten objetivos con Irán. Lograr influencia sobre Bab el Mandeb supone un desafío logístico: está a unos 2.000 kilómetros en línea recta del Estrecho de Ormuz, y en la zona operan fuerzas navales relevantes, incluidos portaviones y buques de superficie estadounidenses. Arabia Saudí, que desde 2004 ha intentado sin éxito derrotar a los hutíes con diversas operaciones y apoyos externos, afronta ahora la reanudación del conflicto tras el colapso de una tregua reciente.
Los hutíes obtienen la mayor parte de sus armamentos, incluidos sistemas avanzados, mediante suministros procedentes de Irán a través de rutas que atraviesan Omán. Esos envíos recorren aproximadamente 2.000 kilómetros por el mar de Omán, en una zona con presencia naval estadounidense. Los hutíes están asentados en el norte de Yemen, junto a la frontera con Arabia Saudí.
A pesar de más de dos décadas de campañas militares y apoyo de Emiratos Unidos y Estados Unidos, Riad no ha logrado eliminar a los hutíes. El grupo mantiene una estructura tribal y ha sido acusado de prácticas como la esclavitud; al mismo tiempo, dispone de misiles con alcance suficiente para alcanzar objetivos a gran distancia, incluidos puntos en Israel. La captura de la localidad de Moca —de unos 16.000 habitantes y conocida por la palabra “moka” asociada al café— y de dos islas en la entrada del Bab el Mandeb evidencia su capacidad operativa. Además, han empleado herramientas de inteligencia artificial para mejorar la precisión y la capacidad de elusión de sus misiles antibuque, y desde 2023 han atacado repetidamente embarcaciones mercantes y, más recientemente, petroleros.
Las autoridades saudíes no han precisado el tiempo necesario para restaurar las infraestructuras petroleras afectadas. Fuentes del mercado consultadas por Reuters estiman que las reparaciones podrían tardar seis semanas. En ocho semanas se celebran las elecciones legislativas en Estados Unidos, y los precios de los combustibles en ese país han alcanzado niveles nominales máximos para un mes de septiembre; el gasóleo para camiones registra récord absoluto. Esa subida de precios incrementa el riesgo de inflación y agrava las tensiones en el mercado de deuda pública estadounidense.
Mientras Arabia Saudí trabaja en las reparaciones, el mercado vigila las reservas y la capacidad de exportación del país. En la terminal de Yanbu, en el Mar Rojo, hay crudo suficiente para mantener las exportaciones en los niveles actuales hasta finales de la semana o principios de la siguiente, según fuentes del sector. Además, Arabia Saudí dispone de existencias en Egipto, en el Mediterráneo, que aunque han sido atacadas están relativamente fuera de la zona de conflicto, lo que solo aportaría unos días extra de margen. Por ahora, la reapertura del Estrecho de Ormuz parece remota: según datos del Fondo Monetario Internacional, el 6 de septiembre de 2025 cruzaron por Ormuz 65 petroleros, mientras que el 6 de septiembre de 2026 lo hicieron solo dos.



