16 de septiembre de 2026
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Represión y torturas persisten en el chavismo de Delcy Rodríguez

Represión y torturas persisten en el chavismo de Delcy Rodríguez

El último informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos de Naciones Unidas sobre Venezuela, presentado hoy en Ginebra, concluye que, pese a ciertos cambios, el aparato represivo del chavismo sigue funcionando y ha cometido crímenes de lesa humanidad de gran gravedad. El informe describe esa estructura como intacta: contenida pero capaz de actuar con violencia cuando se le ordena.

Los expertos de la ONU señalaron avances limitados en el país petrolero desde la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Al frente del aparato represivo continúa Diosdado Cabello, ministro de Interior y líder del sector más radical del gobierno, considerado clave para la supervivencia del poder junto a Delcy Rodríguez. Sobre Cabello pesa una recompensa de 25 millones de dólares por su captura ofrecida por Estados Unidos, y el informe menciona su vinculación con el entorno promovido por la administración de Donald Trump.

Sofía Macher, presidenta de la Misión, subrayó que aunque se han reducido algunas de las formas más severas de represión, eso no equivale a desmontar el sistema que las posibilita. Mientras persistan las estructuras represivas, la falta de independencia judicial y la impunidad para los responsables de violaciones de derechos humanos, cualquier apertura seguirá siendo frágil y reversible, afirmó Macher.

El exfiscal Zair Mundaray, exiliado en Colombia, reaccionó señalando que el informe confirma lo que, dijo, conocen los venezolanos: que el aparato represivo del régimen permanece operativo y funcional.

La Misión documenta además que las torturas continúan en centros de detención como Rodeo 1 y Fuerte Guaicaipuro, donde están recluidos militares perseguidos por el régimen. Los investigadores confirmaron al menos 64 casos de tortura. En Rodeo 1, donde sigue preso el hispano-venezolano Fernando Noya, se mantiene la práctica de la llamada “intubación forzada” y el confinamiento prolongado en una cisterna subterránea conocida como “la máquina del tiempo”, usada como celda de castigo. Familiares dijeron a EL MUNDO que la intubación forzada a veces se hace de manera ejemplarizante en el patio.

En el fuerte militar, las celdas subterráneas, excavadas como fosas, son usadas como espacios de detención en los que los carceleros circulan por encima de las cabezas de los presos. Entre las prácticas degradantes registradas figuran la exposición al frío y la privación de alimentos.

Las detenciones arbitrarias, también consideradas crímenes de lesa humanidad, han disminuido en número pero siguen siendo parte del modus operandi de las autoridades. En el último año, organizaciones de la sociedad civil registraron al menos 214 detenciones arbitrarias por motivos políticos, la mayoría antes de la Navidad. Tras el 3 de enero, la Misión identificó un patrón recurrente de arrestos breves y arbitrarios destinados a intimidar a activistas de la oposición, periodistas y otros actores de la sociedad civil, según el informe.

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