El canciller alemán, Friedrich Merz, calificó como un “desastre” el resultado de la CDU en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde el partido obtuvo el 4,9% y, por primera vez en su historia, queda fuera del Parlamento regional. En Berlín la CDU tampoco mantuvo la primera plaza y quedó claramente por detrás de Die Linke. A pesar de ambos reveses, Merz descartó consecuencias personales y afirmó que seguirá al frente de la Unión Cristianodemócrata y de la Cancillería.
“No podemos maquillar el resultado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Es un desastre”, dijo Merz, quien atribuyó la caída de la CDU a una campaña polarizada entre el SPD y Alternativa para Alemania (AfD), que, según él, terminó por “triturar” a su partido. En Berlín defendió la labor de Stefan Evers, que asumió la candidatura en condiciones complicadas y con poco tiempo para recomponer una campaña dañada tras la marcha de Kai Wegner.
El canciller admitió además que los candidatos regionales compitieron “sin viento de cola desde Berlín”, reconociendo que la debilidad del Gobierno federal y de la CDU a nivel nacional afectó las campañas. Sin embargo, rechazó explicar los resultados solo por esos dos estados; según Merz, Alemania vive una profunda transformación económica, con un Estado “demasiado complicado”, una sociedad más áspera y dividida y una pérdida de confianza en las instituciones que, a su juicio, los partidos radicales contribuyen a erosionar.
Ese diagnóstico llevó a Merz a defender las reformas económicas y sociales impulsadas por su Gobierno. Reconoció que serán difíciles, generarán cargas e incertidumbres para muchas personas y que algunas medidas tardarán en dar resultados. “No todo encontrará rápidamente aplauso”, admitió, pero subrayó que Alemania no puede seguir aplazándolas: “Las reformas tienen que llegar”.
“Asumimos esta responsabilidad”
Merz aseguró que su objetivo es que Alemania recupere la confianza en sí misma y la promesa de progreso y prosperidad, especialmente para las generaciones más jóvenes. Asumió personalmente el coste político de ese camino: “Asumimos esta responsabilidad. Yo asumo esta responsabilidad, porque quiero hacer avanzar nuestro país”.
Presentó además las reformas como parte de la respuesta política al avance de los extremos: su éxito, dijo, mejoraría la convivencia, restauraría la confianza y actuaría contra “el veneno autoritario” y la atracción por soluciones autoritarias. Cerró la comparecencia subrayando que hará falta firmeza, tanto como presidente de la CDU como, sobre todo, como canciller.
Con esa declaración, Merz puso fin al debate sobre una posible sustitución al frente de la CDU y de la Cancillería. Los malos resultados regionales habían incrementado la presión sobre su liderazgo, pero hay diferencia entre presión política e instrumentos institucionales para relevar a un canciller en Alemania.
La presidencia de la CDU corresponde al partido y es una cuestión interna; la Cancillería está protegida por las reglas del sistema parlamentario. El Bundestag no puede destituir a un canciller sin proponer y elegir simultáneamente a un sucesor mediante una moción de censura constructiva con mayoría absoluta. La cuestión de confianza depende del propio canciller y no implica automáticamente su destitución.
Merz afirmó que no contempla ninguna de esas vías para su salida. Al contrario, asume el coste político de las reformas, reivindica su responsabilidad y anuncia que las llevará adelante como presidente de la CDU y como canciller de Alemania.

