León XIV concluyó su viaje apostólico a Francia con un llamado a la reconciliación, la paz y la unidad en Europa, pronunciado en Metz ante líderes políticos y en el lugar de nacimiento de Robert Schuman, uno de los artífices de la unidad europea que está en proceso de beatificación por la Iglesia Católica.
El Papa advirtió que invocar el nombre de Dios para justificar la violencia o la opresión supone una profanación, al presentar la llamada de Metz durante un encuentro interreligioso en el centro Robert Schuman. Instó a los responsables políticos a mantener un diálogo exigente y constante, incluso en la adversidad, para avanzar en justicia y paz.
Recordó que la civilización europea es el resultado de encuentros a lo largo de los siglos, no siempre fáciles, y que la conciencia del continente se fue formando durante periodos como la civilización helenística, el Imperio romano y la expansión del cristianismo.
El Pontífice destacó asimismo la aportación de nuevas culturas, como las germánicas y las eslavas, y señaló la influencia de la cultura árabe en la península ibérica, así como la proyección histórica de Europa hacia el Nuevo Mundo.
Emmanuel Macron, cuya ausencia en partes de la visita había provocado críticas en nombre del laicismo, reapareció para la intervención más política del viaje. El Vaticano eligió Metz para subrayar la dimensión transfronteriza de la Lorena, región encrucijada de Europa que vivió los duros episodios de la guerra.
Entre los asistentes estuvieron el príncipe Alberto de Mónaco, el gran duque Guillermo de Luxemburgo y el ex presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker. Macron introdujo el acto y recordó que la reconciliación franco-alemana fue clave para la reconstrucción europea.
“No ceder ante los nacionalismos”
Macron subrayó el papel de Robert Schuman en la creación de lo que hoy es la Unión Europea y defendió su visión de Europa como un espacio de paz, democracia y prosperidad, frente a las ideas de nacionalismo y totalitarismo que alimentaron la Segunda Guerra Mundial. Instó a no ceder ante los nacionalismos y aludió a la necesidad de una Europa de defensa unida ante la amenaza de Rusia.
El acto de Metz puso el broche final al viaje del Papa, que incluyó momentos destacados como la misa en los Campos Elíseos que atrajo a 700.000 fieles y su encuentro con víctimas de abusos sexuales en Lourdes, donde también se pronunció en contra de la muerte asistida.
En la jornada final, con un alcance tanto político como religioso, el Papa invitó a los líderes a dar testimonio de que, más allá de las fronteras, siempre es posible reencontrarse, establecer la amistad y construir la paz.
Al firmar el “Llamamiento de Metz”, el Pontífice afirmó que las religiones son guardianas de la vida y subrayó su valor sagrado. Firman junto a él el gran rabino de Francia, Hain Korsia; el imán de la gran mezquita de París, Chems Eddine Hafiz; y el arzobispo de Marsella, Jean-Marc Aveline.
La declaración conjunta subraya la responsabilidad de las religiones en la construcción de la paz, que no debe limitarse a la ausencia de guerra, sino que requiere justicia, respeto a la dignidad humana, solidaridad entre pueblos y generaciones y la protección del medio ambiente. Asimismo, condena la discriminación y los ataques de odio y expresamente rechaza el totalitarismo.

