Durante la homilía de la misa central que siguió a la 51a Peregrinación Juvenil a Luján, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, hizo un llamado enérgico a poner fin a la intolerancia y a la violencia en el país.
El prelado exhortó a los fieles a dejar de lado el desprecio por el prójimo y a trabajar por la cohesión y la unidad social.
“Si la Virgen nos abraza, es imposible mirar al otro con desprecio”, afirmó el arzobispo en su mensaje.
García Cuerva pidió a los presentes que se conviertan en artesanos de la fraternidad y que hagan extensivo el abrazo de María hacia los sectores más vulnerables: los ancianos, las personas con discapacidad, los desempleados, quienes viven en situación de calle y los adolescentes afectados por el consumo de drogas.
El arzobispo asimismo remarcó las peticiones del papa Francisco, recordando esas urgencias poco más de un mes después de la llegada del pontífice a la Argentina.
“El Papa dice que quien pasa hambre tiene que comer, que a los niños se les debe garantizar una educación adecuada y que los ancianos deben vivir con serenidad sus años de madurez”, señaló García Cuerva.
Para cerrar, solicitó la intercesión de San Francisco de Asís para aprender a acoger y abrazar a quienes piensan de forma diferente.
García Cuerva concluyó subrayando que, pese a las diferencias legítimas, todos los argentinos son hermanos y hijos de un mismo padre.


