La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha logrado hoy la aprobación de su controvertida reforma electoral en el Parlamento, una normativa clave de cara a las próximas elecciones generales, previstas en 2027.
La Cámara Baja dio el visto bueno mediante voto secreto con 227 apoyos y 164 rechazos; la decisión fue recibida con aplausos en los escaños de la coalición de derechas, según informa Efe.
La medida representa una victoria política para Meloni y le permite cerrar filas tras las tensiones internas que surgieron durante la tramitación entre su partido, Hermanos de Italia, y sus socios conservadores Forza Italia y la ultraderechista Liga. Entre los objetivos declarados de la ley figura reforzar la estabilidad de los futuros ejecutivos y así reducir la alta rotación gubernamental que ha caracterizado a Italia (68 gobiernos en 80 años de República). El aspecto más polémico es el formato de las listas electorales: se reintroduce un sistema intermedio de “preferencias”, con líderes fijos en las papeletas y el resto de candidatos sometidos a la preferencia del elector. Esta fórmula molestó a los socios menores de la coalición, y en julio algunos de sus parlamentarios ya tumbaban una enmienda a la ley recurriendo al voto secreto como muestra de su descontento.

