10 de octubre de 2026
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Trump favorece a Putin con acuerdo de combustible para bajar precios

Trump favorece a Putin con acuerdo de combustible para bajar precios

Mientras siguen las muertes en Ucrania por los bombardeos rusos, la Administración de Donald Trump ha acordado con Vladímir Putin un permiso para el suministro de diésel que puede abrir una nueva vía de financiación de la invasión y complicar los ataques ucranianos contra refinerías. Estados Unidos autorizó de forma temporal las operaciones relacionadas con la venta, entrega, descarga e importación de diésel de origen ruso, incluida su entrada al mercado estadounidense, hasta el 7 de abril de 2027, a pesar de las sanciones vigentes contra Moscú. La excepción figura en la licencia general número 135 de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), aunque esa autorización no permite disponer de los fondos depositados por el Banco Central de Rusia, el Fondo Nacional de Riqueza ni el Ministerio de Finanzas ruso en entidades financieras estadounidenses.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, manifestó su malestar: “Parece un regalo de cumpleaños para Putin. Es absolutamente terrible”, declaró a Axios. El presidente ruso cumplió 74 años el 7 de octubre y, según la lectura de Kiev, este acuerdo reduce las razones de Moscú para detener la guerra.

El anuncio se produjo mientras negociadores de Estados Unidos, Ucrania y Europa se reunían en Miami para intentar acordar una propuesta que ponga fin al conflicto. El permiso debilita una herramienta de presión de Occidente sobre Rusia. “Esto beneficia a Rusia, ya que le permite matar a más personas, librar guerras durante más tiempo, tener aún menos respeto por Estados Unidos e infligir pérdidas y daños aún mayores al mundo”, afirmó Zelenski. El sábado por la mañana, Ucrania informó de que los ataques aéreos rusos en Zaporiyia habían causado al menos 12 muertos, entre ellos tres niños, y, según AP, al menos 14 heridos.

Alivio inmediato

Estados Unidos vetó las importaciones de petróleo y derivados rusos en marzo de 2022 para reducir la capacidad de financiación de la guerra por parte de Moscú. Sin embargo, los ataques ucranianos contra infraestructuras energéticas y la prohibición rusa de exportar han mantenido altos los precios del combustible, un problema sensible para la Administración de Trump en términos electorales. El diésel encarece el transporte de mercancías, la actividad agrícola y la calefacción, lo que repercute en el precio de bienes consumidos por millones de estadounidenses. Además, la escalada del conflicto con Irán ha tensionado aún más los suministros.

Las cantidades inicialmente anunciadas podrían ofrecer alivio limitado frente a esa escasez, pero en Kiev la decisión se percibe como una traición. “Los regalos a Putin no traerán la paz ni ningún beneficio al mundo civilizado”, escribió Zelenski en X. Añadió que permitir la venta de productos petrolíferos rusos sería “una inversión en una guerra que debe terminar, no prolongarse”, y pidió una desescalada recíproca.

Trump había explicado que, tras una conversación telefónica, Putin se comprometió a suministrar diésel al mercado estadounidense y mundial. Según Trump, Rusia proveería de inmediato más de 300.000 toneladas de diésel al mercado estadounidense y global, otras 500.000 toneladas durante noviembre, y cantidades adicionales en los meses siguientes, condicionadas al estado de sus refinerías. Las 300.000 toneladas equivalen aproximadamente a 2,25 millones de barriles, una cifra inferior al consumo diario estadounidense de productos que incluyen diésel y combustible de calefacción. El anuncio no precisó cuánto se destinaría a Estados Unidos y cuánto al resto del mundo, y los analistas dudan de que garantice una caída sostenida de los precios.

Putin lleva tiempo intentando sortear las sanciones al sector energético ruso y, en este caso, logró un avance sin que Washington anunciara concesiones directas sobre la guerra en Ucrania. El Kremlin añadió que la posibilidad de reanudar de inmediato las conversaciones de paz se había enfriado, citando como argumento los ataques ucranianos con drones contra Moscú durante las elecciones rusas.

No es la primera relajación temporal que concede Washington: tras el inicio de las hostilidades con Irán, Estados Unidos ya alivió algunas sanciones sobre el petróleo ruso. Trump justificó la medida en términos de protección de la economía doméstica: “Bajar los precios para los estadounidenses, especialmente nuestros grandes agricultores, ganaderos y camioneros, es mi máxima prioridad”, dijo.

Rusia había ampliado hasta el 31 de octubre un veto a la exportación de diésel, pero el viceprimer ministro Alexander Novak anunció que el levantamiento se había iniciado antes de lo previsto. El volumen de envíos dependerá también de la recuperación de refinerías dañadas. Para el Kremlin, la ventaja política es inmediata: la excepción permite a Rusia presentarse como proveedor necesario para estabilizar mercados y argumentar que los ataques ucranianos a instalaciones energéticas representan un riesgo para la seguridad energética de los consumidores.

En septiembre, Trump ya había pedido a Kiev que frenara esos ataques, vinculándolos al encarecimiento del diésel. Ahora la reconstrucción de instalaciones rusas forma parte de una promesa dirigida a agricultores y transportistas estadounidenses, lo que añade un incentivo diplomático para que Washington pida moderación a Ucrania. A su vez, refuerza el argumento ruso de que las necesidades energéticas occidentales podrían acabar prevaleciendo sobre la voluntad de aislar a Moscú, aunque la Unión Europea mantiene sus propias prohibiciones y restricciones relacionadas con el petróleo ruso. El acuerdo, en definitiva, ofrece a Rusia una vía para aumentar ingresos en una guerra que está siendo más cara y prolongada de lo esperado.

A pesar de una marcada crisis de combustible en algunas regiones de Rusia, el país aún dispone de volúmenes de diésel exportables, incluido combustible de verano que podría colocarse antes del invierno. La escasez de un tipo de combustible no implica necesariamente una falta generalizada de todos los productos energéticos.

Las conversaciones en Miami duraron seis horas, según fuentes, y abarcaron un plan económico de posguerra para Ucrania, un posible camino hacia la adhesión a la Unión Europea y garantías de seguridad de Estados Unidos y Europa. La embajada ucraniana en Washington difundió un comunicado en el que Zelenski expresó la sensación de que sus negociadores habían sido “utilizados como cortina de humo para el acuerdo” y calificó la decisión de “débil por parte de socios fuertes”. Desde Moscú, Putin confirmó su disposición a suministrar petróleo y productos derivados a Estados Unidos y a otros mercados, y el Kremlin afirmó que esas ventas beneficiarían a la economía mundial. También informaron de que ambos líderes comentaron la situación en Ucrania y en Irán.

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