Paloma Fort, hermana de Ricardo Fort, publicó una carta —leída por el periodista Juan Etchegoyen en el programa Nuevo Día— en la que relató abusos físicos y psicológicos que atribuye a su madre, la astróloga Aschira, fallecida en 2019. Según el texto, durante su infancia fue encerrada sin luz, agua ni comida durante horas y sufrió maltratos tanto físicos como mentales.
Indicó que los episodios comenzaron cuando tenía siete años y que se extendieron aproximadamente una década. Describió un miedo constante, dolor de estómago y pánico ante lo que debía enfrentar en su hogar, y señaló que esos recuerdos persisten a pesar de haber recibido ayuda profesional.
También contó que sufrió humillaciones relacionadas con su cuerpo y su peso: dijo que su madre la obligaba a comer en exceso, se burlaba de su figura llamándola “vaca lechera” o “chancho” y comentaba a familiares que necesitaba ropa a medida por su talla. Afirmó que estas situaciones la marcaron durante muchos años.
Decidió hacer público este relato tras escuchar las declaraciones de Valentín Yankelevich sobre maltratos en su infancia, que reavivaron recuerdos que hasta entonces había ocultado por vergüenza o incomodidad. Por eso optó por dar a conocer ese capítulo de su vida.
Relato de Paloma: maltratos durante una década
En la carta afirmó que buscó ayuda en la escuela, pero que la psicóloga del colegio le comentó a su madre, lo que, según su versión, desencadenó más agresiones al llegar a su casa. Además mencionó que recibió contención por parte de los encargados del edificio donde vivía.
Paloma explicó que las secuelas se mantienen en la adultez: padece ansiedad, está medicada y dijo sufrir depresión crónica que vincula con los abusos de su infancia. Su testimonio enfatiza no solo los hechos relatados sino también el impacto emocional a largo plazo.
Según su relato, las agresiones terminaron en la adolescencia cuando se enfrentó a su madre tras comprobar que era más alta; a partir de ese momento aseguró que dejó de recibir palizas y que afirmó que nadie volvería a ponerle un dedo encima.

