Marine Le Pen ha afirmado que, si gana la presidencia en mayo de 2027, mantendrá la ayuda a Ucrania durante seis meses y luego la suspenderá por falta de recursos. La líder de Agrupación Nacional (RN) hizo estas declaraciones a la cadena belga VRT tras reunirse en Bruselas con representantes del grupo Patriotas en el Parlamento Europeo.
Sus palabras han provocado reacciones en la campaña presidencial francesa. El ex primer ministro y candidato centrista Gabriel Attal dijo a Franceinfo que Le Pen está “defendiendo los intereses de Rusia” y que apoyar a Ucrania también es una defensa de los intereses europeos.
Attal añadió que, a su juicio, Le Pen nunca ha tenido intención real de respaldar a Ucrania y que una retirada de la ayuda equivaldría a abandonar a la población ucraniana, una consecuencia que, según él, no le preocupa.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, respondió al Financial Times señalando que algunas decisiones políticas priorizan costes económicos sobre vidas humanas y afirmando que, por esa razón, no apoyaría a Le Pen: “No votaré por ella porque soy ucraniano”, declaró.
Desde el inicio de la invasión rusa en 2022, Francia es el tercer mayor donante de ayuda militar y humanitaria a Ucrania, por detrás de Estados Unidos y Alemania. Se calcula que las aportaciones francesas alcanzan unos 26.200 millones de euros, sumando ayudas bilaterales y contribuciones a través de la Unión Europea.
Las declaraciones llegan en medio de negociaciones entre los partidos de extrema derecha y la derecha dura agrupados en Patriotas sobre el próximo presupuesto de la UE. Le Pen ha defendido un límite estricto de 5.000 millones de euros en la contribución neta de Francia a la UE, lo que supondría una reducción de 4.500 millones respecto a lo que paga actualmente el país.
Le Pen también ha advertido de problemas financieros en Francia para justificar su postura, citando el déficit público previsto del 5,4% y una deuda pública del 119,3% del PIB este año. La candidata —favorecida en las encuestas— sostiene que su llegada al poder traería ajustes presupuestarios importantes. Este giro ha reavivado críticas por euroescepticismo, pese a los intentos recientes de su formación por moderar su imagen y distanciarse de figuras como Donald Trump.

