Victorio Pirillo es dirigente sindical, escritor, ensayista, asesor empresarial y consultor político. Autor de cuatro libros, ha desarrollado una trayectoria que supera los límites estrictos de la actividad gremial, con un compromiso sostenido hacia la cultura, las artes, la música y la preservación del patrimonio cultural.
Una manifestación concreta de ese compromiso es la biblioteca del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López, enriquecida por la donación de más de cuatro mil ejemplares realizada por Pirillo. A ese legado bibliográfico se suman diversas obras de arte de su colección personal, que hoy contribuyen a embellecer y distinguir la sede sindical.
Pirillo sostiene que “la educación, capacitación y la cultura es la verdadera revolución de los pobres”.
Las pinturas que decoran las paredes, realizadas por artistas reconocidos, le dan al edificio una identidad particular que lo diferencia de la imagen convencional de una sede gremial. Trabajadores y vecinos tienen libre acceso a los libros y a las obras, que no son meros objetos decorativos sino la expresión de un sindicalismo que integra la defensa laboral con el conocimiento, la sensibilidad artística y el enriquecimiento intelectual —una práctica que recuerda las primeras organizaciones sindicales argentinas del siglo XIX, que incorporaron teatro y talleres literarios.
La vinculaci ón de Pirillo con la cultura se refleja en su relación con destacados plásticos, literatos y músicos, entre ellos Líbero Badii, Mireya Baglietto, Carlos Cañás, Raúl Alonso y Alejandro Depalma; y músicos e intérpretes como Pappo, Zamba Quipildor, Vitico Bereciartúa, Michel Peyronel, Jaf, Fontova, Adrián Otero, Emilio Villanueva, Giusepe Puopolo, Daniel Beiserman, Néstor Betere, Rubén Rada, Ricardo Lew, Matías Rosenwasser, Luciano Napolitano, Ariel Rodríguez, Alejandro Lerner y Cacho Castaña. También figura el bailarín Julio Bocca, que fue vecino de Munro, y el pianista Mario Marzán, vecino de Florida, con quien interpretó la marcha de la CGT compuesta por Pirillo, entre otros.
Como distintivo del gremio y de su gestión, Pirillo ha promovido el respeto por la diversidad y el pluralismo ideológico, calificando al STMVL como un “palacio de la democracia”. Por la sede del sindicato han pasado políticos de distintas corrientes, entre ellos Graciela Camaño, Jorge Altamira, Néstor Pitrolla, Pollo Sobrero, Nicolás del Caño, Mónica Schlotthauer, Romina Del Plá, José Luis Espert, Jesús Escobar, Jorge Ceballos, Gómez Centurión, Santiago Cuneo, Paola Olivetto, Ricardo Luis Alfonsín, Julio Zamora, Chiche Duhalde, Nito Artasa, Margarita Stolbizer, Elisa Carrió, Dante Dovena, Guillermo Francos, Melchor Posse, Juan Manuel Urtubey, Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Domingo Cavallo, Alberto Cohan, Mónica Fein, Carlos Kikuchi, Julio Assef, Luis Palomino, César Arias, Jorge Vázquez, Roberto Mouilleron, Enrique Rodríguez y Sergio Uñac, entre otros.
A esos lazos se suma su desempeño como jefe de asesores en la Embajada Argentina en Uruguay y su participación en iniciativas culturales de gran convocatoria. Fue autor, junto al publicista Horacio D’Anuncio, de un proyecto en torno a la Misa Criolla interpretada por Zamba Quipildor, que reunió a una multitud estimada en 300.000 personas en San Nicolás, frente al santuario local, y dio lugar a la producción de más de 30.000 DVD en los que participaron también el cardenal Bergoglio, Ariel Ramírez, Domingo Cura, César Isella y Jaime Torres, en una experiencia que combinó música, organización y difusión cultural.
Autor de cuatro libros y elegido por tres años consecutivos como el mejor dirigente sindical del año por la revista Comunas, Pirillo recibirá próximamente en el Anexo del Senado de la Nación el Premio al Compromiso Ciudadano. Además se lo reconoce como ideólogo y autor intelectual de la recuperación y compra de la Casa de Gaspar Campos.
Para Pirillo, la actividad intelectual y el acercamiento a distintas disciplinas artísticas forman parte de una misma concepción: la cultura no debe permanecer confinada al ámbito académico ni ser privilegio de determinados sectores, sino encontrar espacios de expresión, circulación y acceso en las instituciones de la vida cotidiana. En ese sentido, la sede del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López —con su biblioteca de miles de volúmenes, sus obras de arte y sus vínculos con diversas expresiones culturales— constituye una expresión visible de una manera alternativa de concebir la acción gremial y proyecta una identidad institucional poco habitual en el ámbito sindical y político.

