El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habría considerado convertir la actual sala de prensa de la Casa Blanca en una piscina y, en una reunión privada, dijo que desea que esa obra sea su “último legado”, informó este martes el diario The New York Times.
Según tres fuentes anónimas citadas por el periódico, Trump planteó la idea en varias ocasiones a su exsecretaria de Prensa, Karoline Leavitt —quien renunció el 27 de agosto—, aunque la propuesta no llegó a materializarse.
La sala de prensa James S. Brady ha sido durante más de cincuenta años el lugar de trabajo diario de los periodistas que cubren la Casa Blanca; sustituir ese espacio sin ofrecer una alternativa equivaldría, en la práctica, a expulsar a la prensa del complejo presidencial.
La propuesta recuperaría el uso original del espacio: el presidente Franklin D. Roosevelt (1933-1945) mandó construir en 1933 una piscina cubierta como parte de la terapia para las piernas que padeció a causa de la poliomielitis.
Posteriormente, el presidente Richard Nixon (1969-1974) mandó cubrir la piscina para habilitar la sala de prensa, que se inauguró en 1970.
Desde el primer mandato de Trump (2017-2021) se ha manejado la posibilidad de sacar a los periodistas del Ala Oeste y trasladarlos al cercano Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower.
Durante décadas, la presencia de reporteros dentro del complejo presidencial, a pocos pasos del Despacho Oval, ha sido considerada un símbolo de la libertad de prensa, consagrada en la Constitución de Estados Unidos.

