21 de octubre de 2026
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Chat señuelo para saqueos durante enfrentamientos en Milán

Chat señuelo para saqueos durante enfrentamientos en Milán

– Entre el sábado y el domingo nos añadieron a un chat de Telegram llamado ’17 de octubre algo’.

– ¿Quién os añadió?

– No tengo ni idea.

– ¿Qué decían?

– Decían que fuéramos a la manifestación porque todo está muy caro. Luego publicaron otros mensajes: teníamos que ir a la catedral, ellos romperían los escaparates y nosotros podríamos llevarnos zapatillas Nike, sudaderas y también bicicletas de Decathlon.

– Es un delito, ¿lo sabes?

– Yo lo sé. Pero lo presentaban como algo sin importancia, como si la culpa fuera solo de los que rompían los escaparates y no de los que se llevaban las cosas.

– ¿Nos dejas leer el chat?

– El chat desapareció el domingo por la noche; nos eliminaron y ya no lo vemos en los móviles.

Habla un joven de 20 años, de origen egipcio, residente en Milán desde niño; trabaja de albañil de día y está matriculado en el Politécnico para intentar mejorar su futuro. Proviene de una familia trabajadora, vivía en Baggio y ahora reside en la periferia de la ciudad. Según cuenta, el chat de Telegram fue un cebo, una mecha para provocar saqueos y desórdenes y buscar protagonismo. Eso no exonera a quienes destrozaron y robaron, pero su relato ayuda a entender la dinámica: ya se presenten como gamberros o como jóvenes pobres de barrios marginales, se convierten en carne de redes sociales y de noticias falsas.

La historia del chat aparece en conversaciones entre chicos que no se conocían. Un joven egipcio de 18 años, con una madre que casi no habla italiano y cuya familia fue desalojada de una vivienda social en San Siro, cuenta: “Me metieron en el chat de Telegram sin saber cómo. Había muchísima gente, quizá mil. Decían que fuéramos a la catedral, montar jaleo y llevarnos muchas cosas porque las tiendas ponen los precios demasiado altos. En TikTok empecé a ver a gente en el metro escribiendo ‘Nike, allá vamos’, ‘Foot Locker, allá vamos’; nosotros no teníamos nada que hacer, así que fui con otros a la calle Torino y al Decathlon. Había mucho lío, la gente corría; parecía un juego de la Play”.

Se ha hablado de niños alborotadores y de adolescentes destructivos. Sin rodeos dicen: “Solo queríamos armar jaleo, nada más; muchos entraron en las tiendas y nosotros no podíamos porque somos chicos, como cuando no te dejan entrar a una fiesta por cómo vas vestido. Hicimos algo junto con los italianos”, relata un menor de origen marroquí, de 14 años, del barrio de Figino, conocido en Milán por la incineradora.

El balance del Tribunal de Menores de Milán identifica a quienes estaban tras las capuchas y las sudaderas: 35 menores detenidos, 31 sin antecedentes; edad media 15-16 años; 25 nacidos en Italia; 17 con apellidos italianos y 18 extranjeros. Esa “igualdad” muestra, sobre todo, que todos reciben las mismas amonestaciones. Además, las retransmisiones en directo en redes sociales atraen atención y la imagen de la pandilla en la calle genera una fuerte respuesta pública.

Algunos, nacidos en 2009 y que viven con sus familias en Lambrate, en la periferia este, cuentan: “Veíamos los vídeos de TikTok y nos reconocíamos: todos vestidos igual, una mancha negra, como en una película, todos en el metro; luego resultó extraño. Normalmente, si robas, no quieres que te graben; aquí, en cambio, era una competición a ver quién se dejaba grabar más. No había miedo a cometer un robo”.

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