Ante las críticas por ausentarse de Francia durante una tensa situación política y social, Emmanuel Macron defendió su viaje de tres días por Oriente Medio, diciendo que su objetivo fue garantizar el suministro de diésel y aliviar la presión sobre los precios de los carburantes. “Estoy cumpliendo con mi papel”, declaró al concluir la visita relámpago que le llevó a Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Catar y Arabia Saudí.
El presidente anunció que había logrado un acuerdo con Emiratos Árabes Unidos y Bahréin para liberar 200.000 toneladas adicionales de diésel al mes, cifra que representa alrededor del 10% del consumo francés. Su última escala en Riad, mantenida en secreto hasta el final, la justificó por su intención de trasladar al príncipe heredero Mohamed bin Salman “la solidaridad de Francia frente a los ataques de los hutíes”.
“Creo que la decisión del presidente de abandonar el territorio en este momento no fue la más oportuna”, afirmó el ex primer ministro y candidato centrista Édouard Philippe, y añadió que no está seguro de que los ciudadanos franceses lo hayan entendido.
En Doha, Macron tuvo que responder a preguntas de periodistas sobre la situación en Francia tras la imposición de toques de queda y el anuncio de nuevas manifestaciones para el 24 de octubre. El presidente replicó criticando “los comentarios inaceptables y estúpidos de muchos, incluidos dirigentes extranjeros que hacen campaña sobre las espaldas de Francia”.
Sus declaraciones fueron interpretadas como una referencia directa a los comentarios de Donald Trump, que sostuvo que “lo que pasa en Francia tiene que ver con la inmigración”. Macron añadió que, a su juicio, hay una manipulación extranjera de la información y afirmó: “Todas las personas que hablan mal de nuestro país son personas a las que no les gusta Francia”.
El presidente también recordó que “el sábado pasado ocurrieron hechos inaceptables en varias ciudades del país que nos han conmocionado y dolido a todos”. Anunció que el jueves se reunirá con sus ministros para recibir “un informe detallado de todo lo que sucedió” y preparar “una hoja de ruta” destinada a evitar que se repitan escenas similares en próximas protestas sociales.
Macron subrayó que a quienes intenten provocar desórdenes en los centros urbanos el próximo sábado se les impedirá hacerlo. “La mano no debe temblar en la cúpula del Estado. No debe haber nerviosismo”, afirmó, y recordó que ya se han aplicado medidas como toques de queda y la prohibición de reuniones y manifestaciones, que volverán a aplicarse si es necesario.
Está previsto que el presidente viaje nuevamente del 28 al 31 de octubre, esta vez a Nigeria y Senegal. Su perfil internacional, en contraste con un alto nivel de impopularidad en Francia, ha suscitado críticas constantes: los primeros incidentes del movimiento estudiantil, con el bloqueo de institutos, le sorprendieron mientras estaba en España.
Mientras tanto, el primer ministro Sébastien Lecornu se reunió con las fuerzas sindicales y convocó para el jueves a los líderes políticos. Marine Le Pen, favorita en las encuestas de cara a las presidenciales de 2027, anunció que no asistirá. Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, dijo que acudirá con la intención de “arruinarla”, después del tenso intercambio entre miembros del Gobierno y sus diputados en el debate sobre el 17-O celebrado el martes en la Asamblea Nacional.

