27 de octubre de 2026
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Tensión con Irán condiciona formación del gobierno israelí

Tensión con Irán condiciona formación del gobierno israelí

La posibilidad de una nueva guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán sigue siendo real. Su concreción depende menos del resultado de las elecciones en Israel que de la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, y de la agenda política que adopte en los próximos días.

Durante los dos años restantes de la presidencia de Trump, el régimen iraní permanecerá en el punto de mira de Israel y Estados Unidos, con más intensidad si Benjamin Netanyahu continúa como primer ministro, aunque sea en funciones hasta los comicios previstos para la primavera.

En un reciente video de campaña del Likud, el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, fue mostrado herido en un clip generado con inteligencia artificial que alude a la muerte del ayatolá Ali Jamenei en el primer ataque de la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos. El mensaje sugiere que los adversarios de Israel esperaban la derrota de Netanyahu; sus críticos responden que grupos como Hamas, Hizbulá e Irán preferirían mantenerle al frente porque, tres años después, no ha logrado la promesa de una “victoria total” y ha perjudicado la imagen internacional del país.

Tanto Gadi Eisenkot como Netanyahu, con matices y reproches mutuos, consideran que el programa nuclear iraní representa una “amenaza existencial”. En la semana previa a las elecciones aumentaron los preparativos y las especulaciones sobre una nueva ofensiva israelí o conjunta con Estados Unidos; según medios locales, Netanyahu mantuvo una fuerte discusión con el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, después de que éste se opusiera a una operación que podría haber provocado una respuesta iraní. Zamir advirtió, según Canal 12, que una escalada habría obligado a suspender los comicios.

Netanyahu niega que vaya a destituir a Zamir para sustituirle por un oficial más afín, como hizo al cambiar a los jefes del Mosad y del Shabak, y también negó haber pedido a Trump permiso para lanzar un ataque antes de las elecciones, algo que muchos considerarían una acción con fines políticos. Que los comicios ya se hayan celebrado no elimina el riesgo de un enfrentamiento: ese riesgo depende en gran medida de la decisión estadounidense. Un conflicto a gran escala afectaría las negociaciones para formar Gobierno en Israel y podría facilitar la creación de un Ejecutivo de unidad —un escenario defendido por Estados Unidos— posiblemente sin la presencia del ultraderechista Itamar Ben Gvir, lo que abriría la puerta a avanzar en la segunda fase del estancado plan de la Junta de Paz en Gaza.

Eisenkot sostiene que los objetivos reales deben ser eliminar la amenaza nuclear de Irán, frenar su programa de misiles balísticos y romper sus vínculos con Hizbulá en Líbano. “Acabar con el régimen no es un objetivo alcanzable mediante una operación militar; incluirlo entre las metas de la última operación fue un error”, afirmó a la emisora militar, y añadió que la caída del régimen debe producirse por iniciativa del pueblo iraní.

Como muchos en los organismos de seguridad en 2018, Eisenkot se opuso a la retirada de Trump del acuerdo nuclear firmado en 2015 bajo la administración de Barack Obama. Sostenía que, aunque el pacto no abordaba cuestiones como los misiles balísticos y no era perfecto, sí garantizaba supervisión sobre las actividades de enriquecimiento nuclear de Irán.

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