La histórica panadería La Moderna cerró sus puertas en Villa Galicia, Temperley, después de 115 años de funcionamiento. El comercio, ubicado en Ituzaingó 1483, formaba parte de la identidad del barrio y su clausura provocó tristeza entre los vecinos, que lamentaron la pérdida de un local emblemático.
La persiana baja y el local en alquiler señalan el final de una actividad que atravesó generaciones en Temperley. El cierre impactó a quienes vivieron durante décadas cerca de la panadería y la consideraban una referencia del barrio. “Yo hace veintipico de años que estoy acá y siempre estuvo”, contó Gastón, vecino de Villa Galicia desde hace dos décadas. Rememoró el trato del personal y expresó su pesar porque la zona se quede sin una panadería tradicional.
Fuentes consultadas indicaron que el cierre se vincula con la crisis económica y la inestabilidad que atravesaban los propietarios del comercio.
La panadería que ya no será
Analía, que vive en el barrio desde hace casi diez años, dijo estar sorprendida por el cierre de un negocio que siempre consideró histórico. Señaló el tamaño del establecimiento y advirtió que ahora los vecinos deberán desplazarse más lejos para encontrar una panadería de similares dimensiones.
La preocupación alcanza además a otros comercios de la zona. Alberto, un remisero de Villa Galicia, relacionó el cierre con las dificultades que enfrentan varios establecimientos y mencionó que recientemente también había cerrado un centro cardiológico en Temperley.
“Están cerrando todos”, resumió, al manifestar su inquietud por la situación económica y el futuro de los negocios de proximidad.
Un siglo de historia en Villa Galicia
La Moderna funcionó desde 1911, el mismo año en que se fundó Villa Galicia. El edificio comenzó a construirse en 1910 y conservaba elementos originales, como su frente, las persianas y las vidrieras con mármol.
Uno de sus tesoros era un antiguo horno a leña, reconstruido en 2014 y adaptado a gas en 1994 para ampliar la producción. Aunque se utilizaba principalmente para elaboraciones especiales, también formaba parte de las tradiciones del barrio, donde se preparaban productos para las Fiestas.
El local ofrecía varias tandas de pan por día para que los clientes pudieran comprarlo recién horneado. Su historia estuvo vinculada a las costumbres de los vecinos, que durante años recurrieron a la panadería para sus compras cotidianas y celebraciones familiares.
Con el cierre de La Moderna, Villa Galicia pierde uno de sus comercios más antiguos y representativos. Si bien los vecinos expresaron tristeza por la noticia, las causas específicas del cierre no fueron confirmadas.


