28 de octubre de 2026
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Ramón López, opositor, asegura democracia en Venezuela el próximo año

Ramón López, opositor, asegura democracia en Venezuela el próximo año

Ramón López (Caracas, 1958) volvió a la capital en agosto, tras ocho años en el exilio en Madrid, para participar en la comisión de diálogo entre el chavismo representado por los hermanos Rodríguez y un sector opositor vinculado a la Asamblea Nacional de 2015, en la que López fue diputado por Primero Justicia (PJ).

López y Dinorah Figuera son las piezas centrales de la delegación democrática, encargada de impulsar, pese a las dificultades, una transición hacia la democracia. López considera que el proceso es irreversible y que, en esta ocasión, los acuerdos tendrán cumplimiento efectivo; destaca además la presencia visible de Estados Unidos en el seguimiento del proceso.

Según López, ambas partes están siendo observadas de forma permanente por la administración estadounidense; primero se construye la agenda común y luego esa agenda se negocia con el sector gubernamental. Él opina que la transición ya comenzó, pero que solo concluirá cuando la llamada revolución entregue el poder.

Se espera que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que durante dos décadas fue un instrumento del chavismo, quede constituido a mediados de diciembre. En los primeros meses de 2027 podría conformarse de nuevo el Consejo Nacional Electoral (CNE), responsable en 2024 del mayor fraude electoral registrado en la región, según la delegación democrática.

En pocas horas se produjo un nuevo giro político importante: el regreso de María Corina Machado y declaraciones de figuras como Marco Rubio que han puesto en evidencia la presión internacional para acelerar la transición. La vuelta de Machado se interpreta como un aporte a la esperanza de cambio dentro de la oposición y como un elemento más en la estrategia conjunta de la mesa de diálogo y del Gobierno de Estados Unidos para avanzar hacia elecciones libres y transparentes.

Respecto a los plazos, se plantea que una resolución del TSJ sobre la ausencia absoluta del presidente Nicolás Maduro abriría la convocatoria electoral prevista por la Constitución, que exige elecciones seis meses después de tal declaración. López ha explicado que la mesa no decide fechas concretas de esa naturaleza, porque su labor consiste en reconstruir un TSJ autónomo y en garantizar la institucionalidad; la inscripción de candidaturas para magistrados estaba prevista para comenzar a mediados de semana y el nombramiento del TSJ se proyecta para la primera quincena de diciembre.

La constitución del CNE se ha demorado, aunque en la mesa de diálogo ya se discuten reformas legales necesarias, como la ley del poder electoral, la ley de procesos electorales y la ley de partidos políticos. Se estima que el CNE podría estar operativo en el primer trimestre del año siguiente si avanzan esos procesos.

López admite que existe presión por acelerar el calendario electoral, pero subraya que en una transición los tiempos no siempre se pueden fijar de forma inmediata. Lo crítico, señala, es crear condiciones reales para comicios libres: un TSJ que garantice el cumplimiento de la Constitución y la estabilidad institucional; un CNE renovado y confiable; la libertad de acción para todos los dirigentes políticos; el retorno seguro de los exiliados; la ausencia de presos políticos; libertad de reunión y de expresión; y una revisión profunda del registro electoral, incluyendo la inscripción de votantes en el exterior. En este punto enfatiza la necesidad de garantizar el voto de los cerca de 4,5 millones de venezolanos residentes fuera del país y de incluir a los nuevos votantes que quedaron fuera en las elecciones de 2024.

La mesa acordó además revisar la ley de partidos para restituir las autoridades legítimas de las organizaciones y reformar artículos de la ley de la Contraloría que permitían inhabilitaciones discrecionales por parte del contralor general, lo que afectó a dirigentes como María Corina Machado.

Para López, las elecciones deben celebrarse lo antes posible debido al desgaste social y económico que vive la población, pero siempre bajo condiciones que garanticen transparencia y libertad.

Sobre la imagen del encuentro entre Delcy Rodríguez y Dinorah Figuera en el Palacio de Miraflores, López lo considera normal en el marco de una negociación con la delegación que representa al Gobierno interino de Delcy Rodríguez. Aclara que su trayectoria ha sido siempre opositora al chavismo, pero que la situación cambió con hechos políticos recientes que han abierto otra etapa en la reconstrucción democrática.

En cuanto al cumplimiento de los acuerdos por parte del chavismo, López sostiene que hay voluntad de cumplimiento y que, de momento, se han materializado avances. No obstante, reconoce que persisten incumplimientos: aunque se liberó a alrededor de mil presos políticos, quedan más de 300 detenidos por razones políticas; algunos medios y portales aún no han sido desbloqueados, si bien se espera que casos como La Patilla y El Nacional se resuelvan pronto; y buena parte de las concesiones de radio y televisión necesitan renovación. López subraya que la liberación total de presos políticos no es negociable y que la ausencia de presos políticos será la principal prueba de la genuina voluntad de cambio.

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