6 de octubre de 2026
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Anna Politkovskaya: amenazaron con su destino familiar si no abandonaba Rusia

Anna Politkovskaya: amenazaron con su destino familiar si no abandonaba Rusia

Hace veinte años, el 7 de octubre de 2006, la periodista rusa Anna Politkovskaya fue asesinada en Moscú; su nieta, Anna Victoria, todavía no había nacido. Politkovskaya había denunciado los crímenes en la guerra de Chechenia y el autoritarismo de Vladímir Putin. La nieta nació cinco meses después y hoy relata que en la escuela la han amenazado con acabar como su abuela. Vivió en Rusia hasta los 15 años. “Nos marchamos a Letonia en abril de 2022, tras el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania”. Completó dos años de secundaria en Roma y luego se trasladó a Ámsterdam a estudiar Ciencias Políticas; actualmente participa como activista en foros internacionales.

Pregunta. ¿Ha crecido bajo la sombra de su abuela, a la que no conoció?

Respuesta. Lo percibo más como un legado que como una sombra; es algo que me ha acompañado toda la vida.

P. ¿Qué aprendió de ella por lo que contaban en casa?

R. Mi madre siempre me dijo que, si crees en algo, debes defenderlo: la libertad y el derecho a expresarte. Eso fue lo que hizo mi abuela: protegerse a sí misma y a quienes no podían defenderse.

P. Se marchó de Rusia con 15 años. ¿Qué había comprendido ya sobre lo que ocurría en su país?

R. Me sentía orgullosa de ser rusa y de defender mis ideas; en el colegio defendía a mis compañeros y cuestionaba la versión oficial en clases de Ciencias Sociales. Cuando vi las imágenes de la matanza de Bucha quedé conmocionada; a la mañana siguiente nadie en el colegio creía esas evidencias. En el centro había una figura encargada de asegurar la “línea política correcta”: mi tutor respondió negando lo ocurrido y acusándome de no apoyar al Gobierno. A partir de ahí recibimos amenazas explícitas: nos dijeron que, si no nos marchábamos, nos matarían, y que acabaría como mi abuela.

P. ¿Se sintió entonces más conectada con su abuela, al enfrentarse a esas negaciones colectivas?

R. Sí. Sentía que intentaba decir la verdad y hacer algo importante, pero la reacción me dejó destrozada.

P. Cuando piensa en el futuro de Rusia, ¿siente más miedo o más esperanza?

R. Una mezcla de ambos. Quiero creer que hay esperanza para la sociedad rusa, pero he visto a personas conocidas ir a la guerra y a profesores alistarse. Me preocupa que mucha gente crea sinceramente en la propaganda; esa maquinaria es muy eficaz, por lo que quizá no haya cambios a corto plazo.

P. ¿Cuál fue su primera gran conmoción política?

R. Fue una investigación de Alexei Navalny en 2017; fue el primer vídeo político que recuerdo haber visto. Le pregunté a mi madre si aquello era verdad y me confirmó que sí; a partir de entonces vi sus vídeos uno tras otro.

P. ¿Qué piensa de quienes sostienen que Rusia no tiene solución?

R. Creo que el Rusia posterior a Putin probablemente será menos autoritaria y tendrá menos culto a la personalidad. No espero que la veneración que ven algunas personas —incluso grupos que muestran fotos de Putin— se repita con el próximo presidente. Ahora el poder está en manos de personas mayores; hasta que esa generación deje el poder, es difícil imaginar cambios profundos.

P. ¿A qué le gustaría dedicarse?

R. Quiero ser alguien que hace que las cosas pasen trabajando entre bastidores: dirigir campañas políticas, ser jefe de gabinete o ocupar un puesto de gestión cercano a la política.

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