A más de cinco décadas del inicio de su trabajo en González Catán, la causa de beatificación del Padre Mario Pantaleo avanza en Roma. Paralelamente, numerosos testimonios sobre curaciones y su servicio a los más necesitados mantienen vigente su recuerdo y su influencia en la comunidad.
Por Sabrina Ciampi*
La causa hacia la canonización del Padre Mario dio un paso importante: el Vaticano reconoció la validez de la investigación realizada en Argentina sobre su vida, sus virtudes y la fama de santidad que lo rodea. Según explicó el postulador Daniel Medina, el proceso pasó a la denominada fase romana, en la que se elabora un expediente detallado con la biografía del sacerdote y los testimonios reunidos. Para avanzar hacia la beatificación, la Iglesia debe además reconocer un milagro atribuido a su intercesión.
El Padre Mario nació el 1 de agosto de 1915 en Pistoia, Italia. Fue ordenado en 1944 y llegó a Argentina en 1948, desempeñándose en parroquias y hospitales de Santa Fe, Rosario y Buenos Aires. A fines de la década de 1960 se asentó en González Catán, donde impulsó una obra centrada en la educación, la salud y la asistencia a los sectores más vulnerables.
Testimonios de fe y milagros
El historiador y periodista Félix Luna relató que el Padre Mario detectó de inmediato su dolencia y que el diagnóstico se confirmó luego con un médico.
Keikichi Utsumi, empresario japonés radicado en Argentina, contó que el sacerdote curó a su hija de un problema cutáneo y que, en apenas un mes, ayudó a su esposa a recuperarse de las secuelas de un accidente cerebrovascular.
El actor Ariel Staltari, conocido por su trabajo en Okupas y El Eternauta, recordó que en 1999 estaba internado por una leucemia y que, tras llevar su foto al mausoleo del Padre Mario, comenzó a presentar mejorías cuando ya se consideraba poco posible hacer más.
El legado de un santo
Florencia Flores, responsable de Comunicación y Prensa de la Obra desde 2007, describió a la Fundación como “un semillero de desarrollo”: desde hace más de cincuenta años la institución ofrece educación, formación laboral, atención sanitaria, cuidado de personas mayores, promoción de la inclusión y apoyo al desarrollo local de González Catán y localidades vecinas.
Además del impacto social, la Obra tiene un efecto económico significativo en la zona: emplea a más de 600 trabajadores y constituye una fuente importante de trabajo y presencia comunitaria en el distrito. Flores señaló que la comunidad debe sentirse orgullosa de que el Padre Mario eligiera ese lugar para iniciar su obra, y destacó la continuidad del vínculo entre la institución, la historia y el crecimiento de La Matanza.
Para Medina, el legado también se manifiesta en la forma de ejercer el ministerio: el Padre Mario es un ejemplo de entrega a los enfermos y a los más necesitados, caracterizado por la humildad y el trabajo. Además de las curaciones atribuidas a su intercesión, muchas personas recuerdan el acompañamiento y la escucha que recibieron en momentos difíciles.
Mientras se conservan y transmiten esas historias en González Catán, la causa continúa su trámite en Roma, a la espera de que la Iglesia examine y reconozca un milagro que permita avanzar hacia la beatificación.
*Estudiante de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), en el marco del Taller de Gráfica VI

