Cuando la prolongada y disputada temporada de primarias en Estados Unidos llega a su tramo final, los votantes demócratas impulsaron a otra candidata progresista al Senado en Florida, mientras que en ese estado el congresista republicano Byron Donalds, respaldado por el expresidente Donald Trump, ganó la nominación para gobernador.
Los resultados fueron dispares para los legisladores en funciones, en un contexto en que la redistribución de distritos promovida por los republicanos modificó el mapa del Congreso. Además de Florida, votantes en Alaska, Wyoming y California definieron candidaturas; en algunos lugares la presencia de aspirantes con apellidos iguales complicó la papeleta.
Estas primarias contribuirán a perfilar las elecciones de medio término de noviembre, que decidirán el control del Congreso, donde los republicanos conservan una ventaja ajustada.
Sorpresa progresista en Florida
El sector progresista logró una victoria inesperada que desplazó a aspirantes más vinculados al aparato partidista en un ámbito tradicionalmente conservador. La legisladora estatal Angie Nixon venció con claridad al teniente coronel retirado Alex Vindman, exfuncionario del Consejo de Seguridad Nacional, pese a que Vindman había recaudado notablemente más fondos. Nixon obtuvo así la candidatura para disputar el escaño en el Senado estatal.
Nixon se enfrentará en la contienda general a la senadora Ashley Moody por completar los dos años restantes del mandato dejado por Marco Rubio, para el que Moody fue designada por el gobernador Ron DeSantis. En otra primaria del sur de Florida, el congresista Jared Moskowitz consiguió la nominación en un distrito de mayoría republicana, tras superar al organizador sindical Oliver Larkin.
Un escenario histórico para las gobernaciones
Byron Donalds, en ascenso dentro del Partido Republicano, ganó la nominación para suceder a DeSantis y se sumó a un grupo sin precedentes de aspirantes afroamericanos a gobernaciones en todo el país. Entre los republicanos destacan el congresista John James en Míchigan y la legisladora Lisa Demuth en Minnesota, quien derrotó al empresario Mike Lindell. En la órbita demócrata avanzaron candidatos como David Crowley en Wisconsin, el fiscal general Aaron Ford en Nevada, el legislador Jermaine Johnson en Carolina del Sur y la exalcaldesa de Atlanta Keisha Lance Bottoms en Georgia.
Tanto Bottoms como Demuth podrían convertirse en la primera mujer afroamericana en gobernar sus respectivos estados, en un contexto nacional donde solo Wes Moore, gobernador de Maryland, es actualmente un demócrata afroamericano en ejercicio y busca la reelección. En la contienda de Florida para gobernador, Donalds se medirá en noviembre con David Jolly, excongresista que pasó de republicano a independiente y luego a demócrata.
Reconfiguración de escaños en el Congreso
El nuevo trazado electoral en Florida generó enfrentamientos directos entre demócratas. La veterana congresista Debbie Wasserman Schultz resultó vencedora en una de las primarias más reñidas, imponiéndose a Sheila Cherfilus‐McCormick y otros competidores en un distrito de mayoría afroamericana en el condado de Broward.
En la primaria para ocupar la banca que deja Donalds, la candidata apoyada por Trump, Catalina Lauf, fue derrotada por Jim Schwartzel, propietario de una emisora conservadora. La contienda incluyó a un grupo diverso de aspirantes, entre ellos los excongresistas Madison Cawthorn y Chris Collins, y el actor John Strand. Además, el congresista Cory Mills perdió la nominación frente al expresentador de televisión Ryan Elijah, en medio de polémicas y la pérdida de apoyos políticos clave.
Balance en Alaska, Wyoming y California
En Alaska, bajo el sistema de primarias abiertas, el senador Dan Sullivan y la excongresista Mary Peltola avanzaron a la elección general; la papeleta incluyó además a otro candidato con el mismo nombre, lo que añadió confusión al proceso.
En Wyoming, la superintendente de Instrucción Pública respaldada por Trump, Megan Degenfelder, perdió la primaria gubernamental frente al senador estatal Eric Barlow, mientras que la congresista Harriet Hageman aseguró con comodidad la candidatura republicana al Senado.
En el distrito 14 de California, la senadora estatal Aisha Wahab y la presidenta de la junta de BART, Melissa Hernandez, avanzaron en una elección especial para cubrir la vacante de Eric Swalwell; la campaña estuvo marcada por un gasto publicitario elevado de comités de acción política externos.

