Suecia sigue sin Gobierno un mes y dos días después de las elecciones legislativas. Este jueves, el Riksdag rechazó con claridad la propuesta de un Ejecutivo monocolor socialdemócrata en minoría liderado por Magdalena Andersson, con 99 votos a favor y 248 en contra.
Andersson reconoció la dificultad de la situación tras su derrota y afirmó que era razonable que ahora el segundo partido más grande del Parlamento —los moderados del primer ministro saliente Ulf Kristersson— tuviera la oportunidad de explorar sus apoyos. Dijo también que es positivo que se vayan descartando alternativas.
La iniciativa pasa así al centroderecha, aunque las posibilidades de éxito de Kristersson son reducidas. Si nadie logra formar Gobierno, la única salida serían nuevas elecciones, por lo que es probable que Andersson vuelva a intentar una solución si las opciones de la derecha fracasan.
Las conversaciones de Andersson para conformar una coalición encallaron por la profunda desavenencia entre el Partido del Centro y el Partido de la Izquierda, junto con los verdes, que son las tres formaciones cuyo apoyo sería imprescindible para un acuerdo.
Por ahora, las formaciones se interponen mutuamente obstaculizando los avances, en una dinámica que prolongará la inestabilidad hasta que alguna parte rebaje sus exigencias y las negociaciones progresen.
Políticamente, Suecia está casi partida por la mitad. El bloque rojiverde obtuvo una mínima mayoría de 176 escaños frente a 173 de la derecha, pero el problema es que los centristas rechazan la entrada del Partido de la Izquierda —considerado por ellos demasiado extremista—, aunque éste la reclame.
Teóricamente, los centristas, con una orientación más bien de centroderecha, podrían inclinar la balanza hacia Kristersson. Sin embargo, su negativa a respaldar un Ejecutivo que dependa del partido antiinmigración Demócratas de Suecia (SD) hace esa posibilidad inviable por el momento.
La líder centrista, Elisabeth Thand Ringqvist, explicó su voto señalando la falta de concesiones a su formación: “Podemos permitir la formación de un Gobierno compuesto únicamente por los socialdemócratas, pero en este momento no hay sobre la mesa un programa político concreto basado en el centro. Por lo tanto, votamos en contra”.
Antes de la votación, tanto el Partido de la Izquierda como el Partido Verde ya habían anunciado que rechazarían la propuesta monocolor. Nooshi Dadgostar, líder de los antiguos comunistas, exigió carteras ministeriales y criticó la gestión de las negociaciones por parte de Andersson, afirmando que sólo apoyarán un Gobierno en el que estén representados.
Andersson dijo a la cadena pública que la votación de este jueves perseguía simplemente “hacer avanzar el proceso” y que era consciente de que el
Parlamento rechazaría su propuesta. El presidente del Riksdag, Andreas Norlén, puede nominar hasta cuatro candidatos distintos para intentar formar Ejecutivo antes de convocar elecciones extraordinarias, por lo que la postulación de Andersson se interpreta como una forma de aumentar la presión sobre los partidos para que evalúen sus opciones.
“Si una opción son elecciones extraordinarias y la otra es la formación de Gobierno, uno debe decidir qué prefiere”, señaló Norlén. Añadió que Andersson no había logrado hasta ahora un acuerdo con las demás fuerzas y por eso planteó la posibilidad de un Ejecutivo exclusivamente socialdemócrata, aunque no fuera su objetivo principal durante las exploraciones.
Norlén procederá a contactar con los líderes de los partidos para discutir los pasos siguientes y tratar de acelerar el proceso. El bloque de la derecha está integrado por los tres partidos del anterior Gobierno (moderados, cristianodemócratas y liberales) junto con los Demócratas de Suecia de Jimmie Åkesson.
En procesos recientes de formación de Gobierno, en 2018 se tardaron 134 días hasta que el socialdemócrata Stefan Löfven fue nombrado primer ministro, mientras que en 2022 el moderado Ulf Kristersson alcanzó el cargo tras 37 días.

