El Tribunal Supremo autorizó hoy al gobierno de Donald Trump a continuar la construcción del ambicioso salón de baile en el ala este de la Casa Blanca, suspendiendo la orden de un juez federal que tenía previsto paralizar las obras a la medianoche del viernes tras cuestionar la legalidad del proyecto.
La orden temporal firmada por el jefe del Supremo, John Roberts, no fija una fecha para una decisión definitiva cuando el pleno del tribunal examine el caso, y no entra en el fondo sobre la legalidad del proyecto ni en las críticas que lo consideran un uso excesivo de la autoridad presidencial al omitirse la aprobación del Congreso.
Trump, por su parte, dice que su megaobra será «el mayor complejo militar y salón de baile de todo el mundo» y sostiene que quienes se oponen son «muy desleales a nuestro país». En diciembre, el Fondo Nacional para la Preservación Histórica demandó al Gobierno y consiguió que un juez federal de Washington ordenara detener el proyecto hasta que cuente con la aprobación del Congreso.
Trump intentó sin éxito que el Tribunal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia revocara la decisión del juez Richard Leon; a principios de agosto ese tribunal respaldó al magistrado y afirmó que corresponde al Congreso decidir si debe construirse un salón de baile de tales dimensiones, y no al Ejecutivo tomar esa decisión por su cuenta.
El magnate recurrió al Supremo para pedir permiso para seguir las obras, que según él avanzan a gran velocidad, con unos 250 obreros trabajando hasta 20 horas al día, siete días a la semana.
En Washington reconocen que el nuevo salón de baile es una de las prioridades personales de Trump y una pieza central de su legado. Anunciado en julio de 2025, el plan busca resolver un problema que, según la Casa Blanca, arrastra el país desde hace 150 años: la ausencia de un espacio propio para grandes eventos, que obligaba a montar una carpa a cien metros de la entrada principal en cada recepción de Estado. El nuevo salón ocupará unos 8.300 metros cuadrados y tendrá capacidad para 650 invitados sentados, frente a los 200 del espacio anterior.
El coste ha aumentado con el tiempo. La cifra inicial fue de 200 millones de dólares, que la Casa Blanca afirmó que aportarían Trump y donantes privados; meses después se elevó hasta unos 250 millones, y en agosto de 2026 varios medios informaron que el conjunto de proyectos de remodelación en la Casa Blanca superaría los 900 millones, financiados en parte con fondos públicos y sin la aprobación del Congreso. Entre los donantes mencionados figuran empresas como Google, Apple, Amazon y Lockheed Martin.

