La líder socialdemócrata de Suecia, Magdalena Andersson, recibió de nuevo este viernes del presidente del Parlamento, Andreas Norlén, el mandato para intentar formar Gobierno tras el triunfo de la oposición de centroizquierda en las elecciones legislativas del 13 de septiembre.
Andersson fue la primera persona designada para dirigir las negociaciones, pero devolvió el encargo hace tres días tras la decisión de uno de sus aliados, el Partido de Izquierda, de apoyar a Norlén como presidente del Riksdag, cargo que Norlén ejerce desde 2018.
“He podido constatar que las condiciones básicas políticas y parlamentarias son exactamente las mismas que eran cuando Magdalena Andersson recibió por primera vez el encargo”, dijo Norlén en rueda de prensa después de reunirse con los líderes de todos los partidos representados en el Riksdag.
Andersson iniciará los contactos formales el lunes y deberá informar a Norlén sobre la situación el día 12, aunque podría disponer de más tiempo para seguir negociando.
El proceso deberá concluir con una votación en la Cámara para elegir primer ministro, subrayó Norlén.
El bloque opositor de centroizquierda liderado por Andersson ganó las elecciones por un estrecho margen, con 176 escaños frente a 173.
Esa victoria está marcada por divisiones internas, ya que el Partido de Izquierda solo acepta apoyar a un Gobierno del que forme parte.
Al mismo tiempo, el Partido Centrista se opone a cualquier opción de gobierno que incluya al Partido de Izquierda.
El Partido Centrista, que años atrás formaba parte del bloque de derecha, ha reiterado que no apoyará un acuerdo de gobierno que incluya a los ultraderechistas Demócratas de Suecia (SD), tercera fuerza parlamentaria, que actuaron como apoyo externo del Ejecutivo de Kristersson en la pasada legislatura.
El SD acordó con el resto de fuerzas del bloque de derecha la pasada primavera que formaría parte de un hipotético próximo gobierno de Kristersson.
Resultado electoral
El Partido Socialdemócrata ganó los comicios con el 28 %, su peor resultado en casi un siglo; le siguieron el Partido Conservador, con el 19,8 %, y los Demócratas de Suecia, que retrocedieron tres puntos y perdieron su condición de segunda fuerza parlamentaria.
Antes de poder convocar elecciones extraordinarias —algo que no ocurre desde 1958— son necesarias cuatro votaciones fallidas para elegir primer ministro.
En 2018 hicieron falta cuatro meses de negociaciones y dos votaciones fallidas hasta que el socialdemócrata Stefan Löfven cerró un acuerdo con centristas y liberales y otro adicional con el Partido de Izquierda para gobernar en minoría con el Partido de Medioambiente.

