El frío y los trastornos del sueño
En invierno muchas personas tienen más dificultades para dormir. Las noches largas, las bajas temperaturas y el uso constante de la calefacción afectan tanto la conciliación como la calidad del sueño. La menor luz natural y el ambiente seco provocado por la calefacción favorecen el insomnio y los despertares nocturnos durante esta estación.
