31 de agosto de 2026
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Putin busca negocios con China; India exige fin de su guerra interminable

Putin busca negocios con China; India exige fin de su guerra interminable

La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái en Bishkek (Kirguistán) reunió a Vladimir Putin con dos socios clave, Xi Jinping y Narendra Modi, en un momento en que dos conflictos ponen a prueba la red que Moscú ha construido para contrarrestar a Occidente. La guerra en Ucrania obliga a Rusia a conservar compradores de energía, proveedores y apoyos diplomáticos, mientras que el enfrentamiento entre Irán, Estados Unidos e Israel amenaza las rutas comerciales y energéticas en Eurasia. Desde la perspectiva rusa, estas crisis no la aíslan sino que aceleran un desplazamiento del poder hacia Asia. Modi afirmó a Putin que es necesario el cese de las hostilidades «por el bien de la humanidad».

Putin intenta, en la cumbre que continuará mañana con una reunión con el presidente iraní Masoud Pezeshkian, garantizar que China e India sigan permitiendo que la guerra en Ucrania pueda prolongarse. Ambos países figuran entre los principales compradores del petróleo ruso y proporcionan ingresos esenciales a Moscú pese a las sanciones occidentales.

XI, SOCIO INDISPENSABLE

Xi Jinping afirmó que, bajo la «orientación estratégica y esfuerzos conjuntos» de ambos gobiernos, las bases de la relación bilateral se fortalecerán y tendrán mejores perspectivas. China se ha convertido en un socio indispensable: Rusia necesita su mercado, tecnología, componentes y respaldo diplomático. Las dificultades económicas rusas y los ataques ucranianos han incrementado la dependencia de Moscú respecto a Pekín. Un asunto pendiente sigue siendo el gasoducto Poder de Siberia 2, sobre el que China no se compromete en los términos que solicita Rusia.

Desde la mirada china hay incentivos distintos: Pekín intenta aprovechar esa dependencia sin asumir los costes directos de la guerra rusa. Rusia suministra energía barata, materias primas, cooperación militar y un socio nuclear con intereses comunes en limitar la hegemonía estadounidense. Al mismo tiempo, China evita que la inestabilidad causada por Moscú perjudique sus intereses comerciales en Europa y Asia. Pekín puede permitirse esperar; cuanto más aislada queda Rusia de Europa, mayor margen tiene China para imponer condiciones.

Xi también reconoció el aumento de las «incertidumbres y factores impredecibles» en el escenario internacional y reiteró el compromiso de los pueblos con la búsqueda de la paz, el desarrollo y la cooperación.

MODI, “AMIGO” IMPACIENTE

Modi adopta una postura distinta a la china: India desea mantener el acceso al petróleo ruso barato, a los fertilizantes y a la cooperación militar construida en décadas, pero sin convertirse en un satélite de un eje chino-ruso. Por eso el primer ministro indio instó a Putin a que la guerra termine, argumentando que cada día de conflicto es un retroceso para la humanidad y que es necesario avanzar hacia el cese de las hostilidades. Según medios estatales, Putin respondió que se está avanzando en esa dirección.

Modi se refirió a Putin como «mi amigo» y celebró el aumento de los lazos económicos bilaterales, que, según él, responden a la prioridad de anteponer los intereses de ambos países. India, junto con China, es uno de los mayores compradores del petróleo ruso, lo que ha ayudado a Moscú a financiar su presupuesto desde la invasión de Ucrania en 2022 y las sanciones posteriores.

En realidad, a Putin no le hace falta que Xi o Modi respalden públicamente la invasión: le basta con que prefieran mantener a Rusia dentro de su arquitectura euroasiática en lugar de colaborar con Occidente para debilitarla. La Organización de Cooperación de Shanghái no es una alianza militar equivalente a la OTAN y sus miembros mantienen diferencias significativas, pero la confluencia de los conflictos en Ucrania e Irán permite a Moscú presentar ambas crisis como parte de una misma confrontación entre potencias no occidentales y el predominio de Washington.

La reunión prevista el martes con el líder iraní es probablemente el momento más delicado de la cumbre: Irán llega tras meses de enfrentamientos con Estados Unidos e Israel y bajo una mayor presión estadounidense para limitar sus relaciones comerciales. Rusia e Irán son aliados estratégicos y socios frente a las sanciones, pero la capacidad de Moscú para apoyar económicamente a Teherán es limitada, debido al desgaste por Ucrania y a sus propios problemas económicos. Para Irán la prioridad es comprobar hasta qué punto Rusia está dispuesta a acompañarlo en la conflagración; para Putin, mostrar que Moscú sigue siendo un socio político y militar relevante sin asumir compromisos que lo arrastren directamente al conflicto.

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