Quilmes recibirá a San Martín de Tucumán este sábado desde las 17 en el Estadio Centenario. Una victoria le permitirá asegurar la permanencia sin depender de otros resultados, en un partido decisivo para el futuro deportivo e institucional del club.
El Cervecero afronta una verdadera final por mantener la categoría en la Primera Nacional. El encuentro, programado en el Centenario, puede definir el desenlace de una temporada complicada: el equipo dirigido por Emanuel Trípodi necesita los tres puntos para garantizar su continuidad en la divisional y evitar depender de terceros en la última fecha.
El partido, inicialmente previsto para las 16, fue postergado una hora por problemas logísticos del plantel tucumano, que inició su viaje a Buenos Aires pasada la medianoche.
San Martín de Tucumán también llega con objetivos claros: con un triunfo se metería en zona de clasificación al Reducido. Así, ambos equipos saltan al Centenario con metas distintas pero con la obligación de sumar.
Quilmes se juega mucho más que tres puntos
Para el club, el partido tiene carácter de definición. Perder no implicaría un descenso directo de inmediato, pero obligaría al equipo a depender de otros resultados y podría trasladar la presión a la última jornada, cuando visite a Gimnasia y Tiro de Salta.
El rendimiento como visitante preocupa: Quilmes no gana fuera de casa desde la sexta fecha y acumula una larga racha sin triunfos en salidas. Ganar ante San Martín aparece como una necesidad tanto deportiva como anímica.
Además, el club —que cumplirá 139 años el 27 de noviembre— afronta un contexto institucional delicado. Un descenso a la B Metropolitana implicaría un golpe deportivo, institucional y económico significativo, con efectos complejos de gestionar.
A la incertidumbre deportiva se suma la situación financiera: la institución aún está en concurso preventivo y tiene compromisos de pago pendientes; una caída de categoría podría complicar más el cumplimiento de esas obligaciones.
Trípodi prepara tres cambios
El entrenador Emanuel Trípodi deberá ajustar el equipo por lesiones y sanciones, aunque recupera a un defensor clave. Agustín Lavezzi, Ulises Vera y Pío Bonacci quedan fuera por lesión; Ramiro Martínez fue sancionado con tres fechas y Bolívar debe cumplir un partido más de suspensión.
La novedad positiva es el retorno de Ariel Kippes, ya cumplida su fecha de suspensión, por lo que puede volver a la zaga central.
Se prevén cuatro cambios respecto del último partido: Kippes por Santino Rodríguez; Juan Yangalí por Lucas Romeo; Martín Vallejos por Agustín Ortega; y Thomas Ortega por Juan Aimale.
El posible once de Quilmes sería: Gonzalo Marinelli; Martín Vallejos, Ariel Kippes, Joaquín Novillo, Agustín Bindella; Facundo Yozwiak, Juan Yangalí; Gonzalo Vega, Axel Batista, Thomas Ortega; y Aarón Spetale.
Marinelli arrastra una molestia en una pierna que le impidió trabajar con normalidad durante la semana, incluso en la última práctica del viernes; su estado será una incógnita hasta el día del partido.
Los suplentes y convocados completan la nómina con Joaquín Canadell, Santino Rodríguez, Lucas Romeo, Agustín Ortega, Nicolás Colazo, Mauro Fernández, Juan Aimale, Gabriel Vázquez y Jano Coronel.
Una semana marcada por la tensión
La preparación se desarrolló principalmente en el Estadio Centenario. Las prácticas de lunes y martes se realizaron en el Anexo porque los dos tractores encargados de cortar el césped de la cancha auxiliar están fuera de servicio desde hace unas dos semanas.
El jueves el plantel entrenó con custodia policial: tres móviles se ubicaron en el estacionamiento del Centenario en medio de versiones sobre una reunión entre miembros de la barra y futbolistas. La presencia policial fue uno de los hechos más notorios en una semana cargada de presión y malestar de los hinchas.
Una promoción para acompañar al Cervecero
Para intentar llenar el Centenario, el club lanzó una promoción para socios: cada socio podrá invitar a un amigo sin cargo para ingresar a la tribuna popular. Si desea sumar una segunda persona, el segundo acompañante deberá abonar $15.000 para la popular o $25.000 para la platea.
La esperanza está en el apoyo de la afición en una tarde clave para el futuro inmediato de Quilmes. El equipo necesita transformar la presión en un resultado que le permita afrontar la última fecha con la permanencia asegurada.
Desde las 17, el Centenario será escenario de una final: Quilmes busca más que tres puntos para defender su lugar en la categoría y evitar consecuencias deportivas, institucionales y económicas difíciles de revertir.
El árbitro designado para el partido es Adrián Franklin.

