El filósofo Michel Foucault afirmó que “el poder no se posee, se ejerce”, una idea que sirve para describir cómo la autoridad se manifiesta a través de relaciones, normas e instituciones en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. En esta edición de la Asamblea General, el debate giró en torno al concepto de poder, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como protagonista de un enfrentamiento simbólico con el resto de los países. Tras su intervención, el secretario general saliente, António Guterres, advirtió que “las líneas de fractura en nuestro mundo se están ensanchando” y planteó si los líderes optarán por el imperio de la ley o por la fuerza. Guterres defendió además que la paz no se garantiza solo con poder militar o económico y abogó por un enfoque multipolar.
Minutos después, Donald Trump respondió defendiendo el uso del poder en beneficio de Estados Unidos. El mandatario destacó el crecimiento del país, afirmando que “Estados Unidos ha resurgido y hoy es más fuerte que nunca”, y criticó con dureza a la Corte Penal Internacional y al Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Esta postura se enmarca en una estrategia para disminuir la influencia de la diplomacia multilateral, mientras Estados Unidos mantiene una deuda superior a 4.000 millones de dólares con la ONU tras recortes significativos en sus aportaciones.
Respecto al conflicto en Oriente Medio, Trump dijo ante las delegaciones que debe decidirse el futuro de la República Islámica, planteando si buscar un acuerdo o “aniquilar la República Islámica y hacerlo rápidamente”, y manifestó su intención de intentar un pacto tras las elecciones. Durante su discurso, representantes de Irán abandonaron la sala.
Del mismo modo, Trump dirigió advertencias hacia la región americana al afirmar que “Cuba caerá”, lo que provocó la retirada de la delegación cubana. Aseguró que la isla está sometida a una presión sin precedentes y afirmó que “la libertad llegará a Cuba”. Asimismo, advirtió sobre la posibilidad de emplear fuerzas armadas en el continente si fuera necesario para proteger los intereses nacionales de Estados Unidos.

