1 de octubre de 2026
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Pasajero de Flydubai: fue aterrador pero mantuvimos la calma

Pasajero de Flydubai: fue aterrador pero mantuvimos la calma

Almog Italie recuerda que el avión de repente entró en picado: perdió el equilibrio y cayó de forma rápida e intensa durante medio minuto. No se había advertido de turbulencias. «No tuve tiempo para tener miedo; me concentré en salvar a mi familia», relata, explicando que se abrocharon los cinturones y se protegieron en los asientos.

Tras unas vacaciones en Japón, Italie, su esposa y sus dos hijos (13 y 16 años) viajaban en el vuelo de Flydubai de regreso a Israel. Relata que el piloto indio abrió la cabina tras ser atacado y que varios pasajeros —incluidos israelíes— entraron y neutralizaron al agresor. Uno de ellos levantó la palanca de control durante la caída. Italie considera héroes tanto al piloto como a los pasajeros que intervinieron.

La intervención de unas pocas personas evitó una tragedia mayor: cuando la aeronave cayó en picado entre gritos y oraciones, varios pasajeros de distintos orígenes consiguieron reducir al copiloto atacante, salvar al capitán apuñalado y estabilizar el avión antes de que se estrellase en una zona menos poblada. Los ocupantes del vuelo FZ1074 son descritos como los responsables de ese resultado.

Muchos de los pasajeros eran israelíes que regresaban de vacaciones y se encontraron de pronto en una situación crítica. El capitán, identificado como Smit Machchhar, no era conocido por los viajeros al despegar; ahora está hospitalizado en Arabia Saudí y recibe reconocimientos desde Israel y la India hasta entre los propios pasajeros.

Más de dos horas después del despegue, según las reconstrucciones, el copiloto de nacionalidad omaní atacó con un cuchillo al capitán. Gravemente herido, el piloto logró abrir la puerta de la cabina. Tali Manes, que había llevado a su hija al lavabo en la parte delantera, oyó gritos y avisó a la tripulación y a su marido, Tzvika.

Tzvika Manes cuenta que vio al piloto forcejear con el agresor y que él y otros pasajeros se abalanzaron sobre el atacante para sacarlo de la cabina. Describe mucha sangre y una pérdida rápida de altura del avión, comparable a escenas de películas de terror.

Yaniv Hayoun, además de participar en la neutralización, asegura haber visto al copiloto intentar destruir los controles para provocar un choque. Con la ayuda de Manes y Assaf Rajuan sacaron al agresor y Hayoun volvió a la cabina, donde empujó las palancas hacia arriba para frenar el desplome, inspirándose en procedimientos que conocía de programas sobre accidentes aéreos.

Italie comenta que, como israelíes, temían que fuera un atentado, aunque en el momento no podían confirmarlo. Reconoce que hubo pánico breve, pero destaca la conducta ejemplar de los pasajeros, que se mantuvieron en sus asientos hasta que el avión se estabilizó; fuera del avión hubo más ansiedad, según su percepción.

El incidente alcanzó difusión internacional. El expresidente estadounidense Donald Trump relató la acción de Hayoun, destacando de forma coloquial que, pese a no ser piloto, actuó con fuerza y ayudó a equilibrar el avión antes de que se estrellara.

Sin embargo, la intervención de Hayoun no fue suficiente por sí sola: un piloto de la compañía emiratí que viajaba fuera de servicio tomó el control en una cabina con manchas de sangre y, junto a otro piloto, logró aterrizar en el aeropuerto saudí de Tabuk. Italie agradeció la atención médica y la acogida recibida en Arabia Saudí.

Assaf Rajuan relata que el avión perdió el control y descendió casi en vertical. Al ver la cabina abierta y llena de sangre, él y otros dos pasajeros entraron para reducir al atacante. Describe la acción colectiva como una decisión instintiva de supervivencia; aún se siente en shock, pero aliviado de que todo acabara bien.

El dentista Shota Musayev, único médico a bordo, contribuyó a inmovilizar al agresor y a atender al capitán. Describe la situación del piloto como crítica por la pérdida de sangre en cabeza y brazos y explica que detuvo la hemorragia y lo mantuvo estable hasta el aterrizaje. El piloto les dijo que tenía 39 años, era padre de dos hijos y que había sido apuñalado e insultado por el atacante.

En conversación con el presidente Isaac Herzog, varios de los intervinientes subrayaron que no actuaron por heroísmo individual sino de manera colectiva: «Todos los que se acercaron a la cabina formaron parte de ello. Nos apoyamos mutuamente en el avión y en Arabia Saudí. Eso demuestra nuestra fortaleza como pueblo», afirmaron.

El presidente Herzog anunció que propondrá el Premio Presidencial al Heroísmo Civil para Hayoun, Musayev, Tzvika y Tali Manes y Rajuan, destacando que se arriesgaron para salvar a otros y evitar una catástrofe. También expresó su agradecimiento al capitán Smit Machchhar por su determinación, que contribuyó a reducir al atacante y a salvar vidas.

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