2 de junio de 2026
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Todo por Dos Pesos 2.0: auge de locales asiáticos

La llegada de Miniso a la Argentina, con largas filas de clientes en medio de una caída general del consumo, refleja una reversión de las políticas de los años 90 y el inicio de una nueva apertura de importaciones que provoca diversas interpretaciones. El presidente Javier Milei respaldó esa lectura libertaria y comparó el hecho con “la caída del Muro de Berlín argentino”. En Twitter replicó publicaciones que afirmaban “Éramos la URSS” y que equiparaban la escena con la histórica apertura de McDonald’s en Moscú en 1990, señalando que “se cae la cortina de hierro peronista”.

Los llamados “Todo por dos pesos” 2.0, sobre todo los surgidos después de 2020, ofrecen productos de mayor calidad y una cantidad importante de artículos tecnológicos importados de Asia. También se venden herramientas, textiles, artículos de decoración, regalos, maquillaje y otros productos de bazar. Varios especialistas coinciden en que hay un cambio en los hábitos de consumo de las generaciones más jóvenes: estos locales, de gran tamaño, concentran en un solo punto lo que antes obligaba a visitar tres o cuatro comercios.

“Se abrieron más de 250 locales a nivel nacional en los últimos ocho meses”, afirmó Yolanda Durán, presidenta de la Cámara Empresarial de Desarrollo Argentino y Países del Sudeste Asiático (CEDEAPSA), en diálogo con Ámbito. La expansión no se limitó a la Ciudad de Buenos Aires: hubo aperturas en la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santiago del Estero, Salta y Mendoza. En esa línea, Fabián Castillo, presidente de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), señaló que hoy resulta difícil imaginar una arteria comercial de la ciudad donde no haya este tipo de locales.

El fenómeno Miniso

Las largas colas registradas la semana pasada en el nuevo local de Miniso en Dot Baires Shopping llamaron la atención y fueron objeto de distintas lecturas. La marca inauguró su tienda más importante de Latinoamérica en Argentina y comunicó que unas 5.500 personas asistieron al evento, que incluyó un show de la banda K4OS y la presencia de las protagonistas de la serie Margarita, atrayendo a público que no tenía previsto comprar. “Estamos sorprendidos”, dijo Jamardo. La empresa también ofreció descuentos a los primeros concurrentes.

No obstante, apenas 2.000 personas realizaron compras el jueves, aunque el ticket promedio superó las expectativas de la empresa, explicó Jamardo. El gerente de Marketing sostuvo que el fenómeno responde a “una necesidad latente del consumidor de recibir nuevas marcas”. Recordó que, si bien Miniso es una empresa china, se diferencia de un bazar porque comercializa una amplia variedad de productos —peluches, juguetes, artículos para el hogar y otros— y resulta más completo.

“Miniso se hizo famosa a nivel mundial por ofrecer productos de buena relación calidad-precio y por ser ‘instagrameable'”, agregó Jamardo en Radio Con Vos. La marca se mueve bien en redes sociales, genera experiencia en el punto de venta físico y las visitas suelen registrarse y viralizarse en plataformas digitales.

Todo por dos pesos 2.0

Detrás de Miniso está un fenómeno en expansión: locales de origen asiático que reúnen distintos tipos de productos, en su mayoría importados, para cubrir variadas demandas. Es habitual encontrar regalería, cotillón, bijouterie, maquillaje, tecnología, artículos de bazar y herramientas, entre otros.

En una transmisión por streaming, Elisa “Lilita” Carrió los describió como “placebo chino”, usando la metáfora para señalar que comprar productos baratos da la ilusión de sostener el nivel de consumo. “Comprás por dos pesos y creés que todavía sos de clase media”, sintetizó la exdiputada.

Estos nuevos negocios proliferaron en las principales avenidas de la Ciudad de Buenos Aires y en las ciudades más importantes del país. “Por mes se abren entre 10 y 15 locales a nivel nacional”, aseguró Durán. “En CABA, donde hay alto tránsito, hay dos o tres por cuadra. Es a pedido de la gente; hay consumo para estos locales”, agregó la titular de CEDEAPSA.

Por su parte, Castillo destacó que la tendencia es anterior al gobierno de Milei, aunque se intensificó con su llegada. “Venimos siguiendo esto desde la época de las SIRAs de Massa”, explicó, y definió el fenómeno como locales grandes sobre avenidas, de origen oriental y parecidos a los ‘Todos por 2 pesos’, pero con mayor calidad.

El representante de FECOBA indicó que los contenedores que llegan al puerto y traen esta mercadería llevan entre dos y tres años circulando, y que luego la carga se distribuye entre distintos locales. “No es una sola persona la que los maneja, sino diferentes actores y todos son inquilinos”, precisó.

“Hoy se ven estos productos importados —de bazar, juguetería, herramientas, etc.— también en grandes cadenas de supermercados. Hay un cambio de hábito: entre el 60% y 70% de los consumidores son menores de 40 años y la mayor parte de las transacciones se realiza por plataformas. FECOBA está capacitando a diferentes pymes para vender por plataformas y redes sociales. Hay que incentivar el consumo desde la oferta”, explicó Castillo.

Consultado sobre la registración de los locales, Castillo —que también es secretario de Relaciones Institucionales de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME)— señaló que en la Ciudad se requiere habilitación comercial y sostuvo que estos comercios no compiten directamente con los productos locales. Sobre la capacidad de la industria nacional para cubrir esa demanda, Durán recordó que años atrás existían juguetes y juegos de producción local y consideró que el ministro de Producción debería reducir impuestos para hacer la producción más competitiva.

Aunque estos negocios emplean en promedio a cerca de cinco trabajadores por local, la titular de CEDEAPSA destacó el efecto derrame en actividades vinculadas, como despachantes de aduana, fletes, seguros, depósitos fiscales y custodia: “Hay un montón de gente que se emplea pero no se ve en el local”, añadió. No obstante, advirtió que no es comparable con los puestos de trabajo que generaría la producción local.

“Desde FECOBA apuntamos a que haya control y que se cumplan las normas de salubridad de los productos, por ejemplo en los maquillajes. Lo mismo ocurre con los juguetes: en algunos casos en Asia se usan pinturas con mercurio y eso puede ser perjudicial para la salud de los niños. Un problema similar se registró con termos importados cuyos recubrimientos desprendían partículas nocivas”, alertó Castillo.

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