8 de agosto de 2026
Buenos Aires, 11 C

Seis playas con arenas de colores sorprendentes

Las playas de colores son un fenómeno natural poco común y muy llamativo. En distintos puntos del planeta la arena adopta tonos rosas, verdes, negros, púrpuras, rojos o blancos por causas naturales, formando paisajes que atraen tanto a turistas como a investigadores, según National Geographic.

Entre las playas más notables se destacan seis destinos donde la arena presenta colores extraordinarios, resultado de minerales, microorganismos marinos o procesos volcánicos.

1. Playa rosa en la Isla Komodo: la joya de Indonesia

En la costa este de la Isla de Komodo, dentro del parque nacional, está Pantai Merah. Su arena rosada procede de la mezcla entre arena blanca y diminutos organismos marinos llamados foraminíferos, que aportan un pigmento rojizo en los arrecifes.

National Geographic señala que Pantai Merah ofrece una experiencia sensorial singular. Solo existen unas pocas playas similares en el mundo, lo que la convierte en un lugar exclusivo y aislado en el Mar de Flores.

Visitar esta playa implica navegar hasta un entorno natural casi intacto; la combinación de su arena y la sensación de tranquilidad la posicionan como un tesoro cromático destacado.

2. El misterio de la playa verde de Papakolea

Papakolea, en el extremo sur de Hawái, requiere una caminata de aproximadamente cinco kilómetros por campos de lava solidificada hasta llegar al cono volcánico Pu’u Mahana.

El color verde de su arena se debe a la presencia de olivino, pequeños cristales semipreciosos formados por actividad volcánica acumulada con el tiempo. Esa concentración mineral es la responsable del tono característico.

National Geographic indica que el acceso es difícil, pero la recompensa es la vista y la experiencia de bañarse en un enclave poco común, ideal para quienes buscan lugares alejados de las rutas turísticas habituales.

3. Reynisfjara: la playa negra entre volcanes y leyendas

En el sur de Islandia, junto al pueblo de Vík í Mýrdal, Reynisfjara es famosa por su arena negra, producto del basalto generado por antiguas erupciones volcánicas.

El litoral exhibe columnas hexagonales de basalto y las formaciones rocosas llamadas Reynisdrangar, asociadas a leyendas locales sobre trolls. Las piedras negras y el contraste con la espuma blanca crean un paisaje de gran impacto visual.

National Geographic destaca que es una playa de fácil acceso con un alto atractivo escénico, frecuentada por turistas y aficionados a la naturaleza por su dramatismo y singularidad geológica.

4. Pfeiffer Beach: el secreto púrpura de California

En la región de Big Sur, California, Pfeiffer Beach es conocida por su arena púrpura, que suele apreciarse con mayor intensidad entre septiembre y noviembre.

Ese tono proviene de minerales como el granate de manganeso que se desprenden de los acantilados y se mezclan con la arena. En temporadas de lluvia el efecto cromático se intensifica sobre la superficie.

National Geographic describe Pfeiffer como un lugar de aspecto casi mágico, rodeado de acantilados y vegetación, con oleaje potente, recomendado para quienes buscan paisajes costeros poco habituales en Estados Unidos.

5. Santorini y su sorprendente playa roja

En las Cícladas griegas, la Playa Roja de Santorini (Kokkini Paralia) destaca por su arena y acantilados rojizos, resultado de formaciones volcánicas ricas en hierro.

El contraste entre los tonos rojizos de la costa y el azul intenso del mar Egeo crea una imagen muy característica e inolvidable dentro del paisaje de la isla.

National Geographic señala que es una joya del archipiélago y un lugar recomendable para quienes desean experimentar colores poco comunes en un entorno mediterráneo.

6. Hyams Beach: el paraíso blanco de Australia

Hyams Beach, en Australia, es reconocida por tener una de las arenas más blancas del mundo, reconocimiento que incluso figura en el récord Guinness. Esa claridad se atribuye a la gran abundancia de finos fragmentos minerales y sedimentos marinos transportados desde la Bahía Jervis.

Ubicada a unas dos horas de Sídney y rodeada por tres parques nacionales, Hyams ofrece numerosas actividades al aire libre, desde surf y snorkel hasta senderismo y ciclismo.

National Geographic destaca que la pureza de la arena, las aguas transparentes y la biodiversidad local contribuyen a que Hyams conserve su estatus como destino excepcional para quienes buscan paisajes de arena blanca.

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