1 de agosto de 2026
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Netanyahu pidió al pueblo libanés unirse a Israel contra Hezbolá

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu publicó un video en inglés dirigido a los ciudadanos libaneses, difundido en sus redes sociales, en el que los instó a rechazar a Hezbolá y alinearse con Israel. “Israel no está en guerra con ustedes. Estamos en guerra con Hezbolá, que ha tomado su país como rehén, cumple órdenes de Irán y utiliza su territorio para lanzar ataques contra Israel”, dijo su oficina. El llamado se produjo en un momento de elevada tensión: el Ministerio de Salud del Líbano elevó a más de 3.600 el número de muertos desde que las hostilidades se reanudaron el 2 de marzo, tras expirar la tregua acordada en noviembre de 2024.

Netanyahu presentó su intervención como una invitación a la liberación, pidiendo a los libaneses “tomar las riendas de su futuro” y promover “seguridad y prosperidad” junto a Israel una vez que Hezbolá sea “desmantelado”. Ese mismo día, el presidente israelí Isaac Herzog se dirigió al presidente libanés Joseph Aoun, aunque condicionó cualquier avance a que Beirut reduzca la influencia de Irán y sus aliados.

La retórica contrasta con la situación sobre el terreno. Desde marzo, Israel ha llevado a cabo bombardeos sistemáticos en el sur del Líbano, el valle de la Bekaa y los suburbios meridionales de Beirut. Netanyahu confirmó que ordenó al Ejército “profundizar y ampliar” su presencia en territorio libanés y afirmó que las fuerzas israelíes han dado de baja a cerca de 10.000 combatientes de Hezbolá desde el inicio del conflicto.

La escalada más reciente subraya el riesgo de una conflagración regional. El 7 de junio Israel atacó Dahiyeh, bastión de Hezbolá en el sur de Beirut, pese a peticiones de la Casa Blanca. Irán respondió lanzando once misiles contra el norte de Israel —el primer ataque desde el alto el fuego de abril—, todos interceptados según el ejército israelí. Netanyahu ordenó golpear objetivos en Irán y, horas después, anunció una pausa tras constatar que Teherán había cesado los lanzamientos.

Hezbolá se originó en 1982. Su secretario general, Naim Qasem, designado tras la muerte de Hassan Nasrallah en 2024, advirtió que el grupo no aceptará un alto el fuego parcial ni se retirará al norte del río Litani salvo que Israel retire también sus tropas, una condición que Tel Aviv rechaza.

Las negociaciones atraviesan una fase crítica. Israel y Líbano acordaron la semana pasada, en conversaciones mediadas por Washington, un alto el fuego condicionado a un “cese completo” de los ataques de Hezbolá y a la evacuación de sus combatientes de las zonas fronterizas, con la creación de áreas bajo control exclusivo del Ejército libanés. Hezbolá rechazó los términos y Netanyahu anunció que no sometería el pacto a votación del gabinete mientras el grupo no los aceptara.

La influencia iraní complica aún más el panorama. Teherán condicionó cualquier acuerdo con Estados Unidos al cese de hostilidades en Líbano; el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, afirmó que un alto el fuego en Líbano es “una condición esencial” para cualquier acuerdo, según AFP. Esa postura choca con la estrategia de la administración Trump, que busca desvincular el frente libanés de las negociaciones nucleares con Irán. El discurso de Netanyahu combina un intento de separar a la población civil de su milicia y una señal política hacia Washington; Israel insiste en que su objetivo es Hezbolá y no destruir el Líbano, pero tres meses de bombardeos intensivos han difuminado esa distinción para gran parte de la población civil libanesa.

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