Una combinación inusual de factores ha convertido a la capital japonesa en la ciudad más barata del mundo entre sus pares desarrollados. En gran medida, esto se debe al comportamiento del yen y, en particular, a las operaciones de “carry trade” a escala global —la práctica de tomar prestado en una divisa con tipos bajos para invertir en activos con mayores rendimientos—. Sin embargo, esta situación podría cambiar si se produce una repatriación masiva de capitales.
La otra cara del carry trade global


