22 de julio de 2026
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Éfeso, ciudad romana rival del turismo moderno

El yacimiento arqueológico de Éfeso, en la costa oeste de Turquía, atrae cada año a millones de visitantes interesados en una ciudad romana bien conservada. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el sitio ocupa 648 hectáreas (1.600 acres), una extensión que, según CNN, supera en diez veces la superficie de Disneyland.

Situada en la provincia de İzmir, Éfeso fue fundada en el siglo X a.C. y alcanzó su máximo esplendor como puerto y centro comercial del Mediterráneo, en la confluencia entre Oriente y Occidente. En 2025 recibió cerca de 2,5 millones de visitantes, que acuden a recorrer sus calles de mármol y a ver templos, baños, bibliotecas y teatros conservados.

El esplendor de una ciudad milenaria

El recorrido por Éfeso comienza tras los controles de acceso y conduce a un paisaje dominado por columnas, plazas y colinas. La ciudad se asentó en la desembocadura del río Kaystros, junto al mar Egeo, circunstancia que favoreció su riqueza como centro comercial y político.

En época romana, Éfeso llegó a recibir grandes flujos marítimos: según la guía Fatma Günaltay, en temporada alta podían llegar hasta 70.000 embarcaciones, lo que impulsó la construcción de numerosos edificios públicos y privados que todavía se conservan parcialmente. Personajes históricos como Alejandro Magno y Marco Antonio dejaron su huella en la ciudad.

Monumentos y vida cotidiana

La Calle Curetes es uno de los ejes urbanos más importantes: pavimentada en mármol y flanqueada por estatuas, remite a la actividad comercial de la antigua urbe, con tiendas de seda e incienso y zonas sombreadas donde la gente se reunía. También se organizan visitas nocturnas al sitio.

El Templo de Adriano, de estilo corintio y fechado en 138 d.C., conserva una fachada ornamentada de notable altura; en su arco interior puede verse un relieve de Medusa, figura utilizada como amuleto protector.

La Biblioteca de Celso, cuya fachada de 17 metros es uno de los iconos del lugar, albergó hasta 12.000 rollos antes de ser destruida por un incendio en 262 d.C. Fue erigida en honor al senador Gayo Julio Celso Polemeano, cuyos restos reposan en una tumba monumental dentro del edificio.

Frente a la biblioteca se han hallado restos que ilustran la vida cotidiana: las ruinas de un burdel y una inscripción en la acera con la silueta de un pie, una bolsa de dinero y la figura de una mujer, interpretada por los arqueólogos como un antiguo anuncio comercial.

Ese burdel, del siglo I d.C., contaba con área de recepción, piscina y habitaciones privadas. Entre los objetos recuperados figura una estatua de Príapo, dios de la fertilidad, exhibida en el museo local.

Tecnología y sociedad en la antigua Éfeso

La infraestructura de Éfeso evidencia el avanzado conocimiento de ingeniería romana. Destacan las letrinas colectivas, con hasta 36 asientos y un sistema de drenaje; los usuarios empleaban esponjas en palo sumergidas en vinagre para su higiene. Las instalaciones formaban parte del complejo de baños más grande de la ciudad, capaz de acoger a unas 1.000 personas y utilizado también como lugar de encuentro social.

Las Casas de la Terraza, accesibles con un suplemento de 15 euros además de la entrada general de 40 euros, conservan frescos, mosaicos y grafitis que documentan la vida de la élite. En estas viviendas, los baños privados recibían agua caliente y fría mediante tuberías de arcilla, un lujo poco común en la época.

Religión, teatro y el final de una era

El Pritaneo, segundo edificio más relevante tras el Templo de Artemisa, albergaba el fuego sagrado que debía mantenerse encendido; las sacerdotisas lo consideraban un presagio del destino de la ciudad. En el lugar se encontraron dos estatuas de Artemisa que hoy se exhiben en el Museo de Éfeso.

El Templo de Artemisa, con orígenes en el siglo VII a.C., fue una construcción griega incluida entre las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. En sus escalinatas fue ejecutada Arsínoe IV por orden de Marco Antonio. El templo fue incendiado en 356 a.C. por Heróstrato; hoy solo queda una columna reconstruida ubicada fuera del parque arqueológico.

En la etapa cristiana, Éfeso se convirtió en un centro de predicación: entre los años 52 y 55 d.C. vivió allí el apóstol San Pablo, y la tradición sostiene que María, madre de Jesús, pasó sus últimos días en las laderas del monte Koressos; la llamada Casa de la Virgen María es hoy un lugar de peregrinación.

El Gran Teatro, con capacidad para unas 25.000 personas, servía para representaciones, asambleas, ceremonias religiosas y, en época romana, combates de gladiadores. La separación del público por clase, estatus y género era estricta; el teatro aparece mencionado en el libro de los Hechos de los Apóstoles en relación con una revuelta contra San Pablo.

Proyecto de recuperación del puerto

El antiguo puerto de Éfeso quedó inutilizado por la acumulación de sedimentos, lo que contribuyó al declive y abandono de la ciudad en siglos posteriores; hoy la costa se encuentra a más de seis kilómetros del yacimiento. Las autoridades turcas han propuesto un proyecto para reabrir el canal y recuperar el acceso marítimo, que incluiría la construcción de una nueva marina para embarcaciones turísticas, aunque aún no se ha fijado una fecha de finalización.

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