23 de julio de 2026
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7 alertas por apuestas y amaños en el Mundial, contrapunto de la FIFA

Tras la consagración de España ante Argentina en la final, el Mundial 2026 quedó envuelto en una controversia por posibles irregularidades vinculadas a las apuestas y el amaño de partidos. Una firma asesora independiente emitió siete alertas sobre movimientos sospechosos en apuestas durante el torneo, mientras que la FIFA, a través de su Grupo de Trabajo sobre Integridad, sostuvo que no detectó actividad sospechosa ni indicios de manipulación en ninguno de los 104 encuentros.

La discrepancia cobra relevancia por la magnitud del torneo: 2026 fue la primera edición con 48 selecciones y 104 partidos. El Grupo de Copenhague —una red internacional independiente dedicada a detectar, sancionar y prevenir la manipulación deportiva— estima que se apostaron USD 240.000 millones durante la competición, casi el doble de lo registrado en el Mundial de 2022 en Catar.

El informe completo del Grupo de Copenhague aún no ha sido publicado; no obstante, el Consejo de Europa difundió un resumen con conclusiones preliminares. Ese balance indica que 15 partidos estuvieron bajo vigilancia reforzada, sobre todo en la última jornada de la fase de grupos, y que se analizan 12 controversias relevantes desde la perspectiva del riesgo para la integridad. La atención mayor se centró en siete alertas clasificadas como “amarillas”.

Según fuentes citadas por The Athletic, entre los episodios incluidos en esas advertencias figuran la tarjeta roja mostrada a Themba Zwane de Sudáfrica en el minuto 84 de su debut ante México, el empate entre España y Cabo Verde, el gol anulado a Ferrán Torres contra Arabia Saudita y la expulsión posteriormente revocada de Folarin Balogún de Estados Unidos.

El Grupo de Copenhague utiliza una escala de cuatro niveles —verde, amarillo, naranja y rojo—; las siete alertas detectadas en el Mundial correspondieron al nivel amarillo, definido como una elevación ligera del riesgo basada en “varios indicios diferentes de irregularidades”, como fluctuaciones inexplicables en las cuotas, rumores en redes sociales o información de fuente reservada.

Además de la tarjeta roja a Zwane, el informe señala la demora de tres minutos y medio del sistema VAR para anular el gol de Ferrán Torres en la victoria de España por 4-0 sobre Arabia Saudita. Otra situación examinada involucra a Polymarket, un mercado de predicción con base en criptomonedas en Estados Unidos: en ese mercado se registraron USD 4,8 millones en apuestas a que la Roja no derrotaría a Cabo Verde, partido que finalmente terminó 0-0.

Uno de los casos más sensibles es el de Balogún. El 2 de julio, el mismo día en que el delantero de Estados Unidos fue expulsado contra Bosnia y Herzegovina en los octavos de final, Polymarket abrió un mercado con la pregunta “¿Jugará Folarin Balogún contra Bélgica?”. El Comité Disciplinario de la FIFA confirmó el 5 de julio que el delantero estaría disponible tras la suspensión de su sanción. El informe del Grupo de Copenhague subraya que no se abrieron mercados equivalentes para los otros 14 futbolistas expulsados en el torneo, ninguno de los cuales vio levantada su sanción.

El Grupo de Copenhague, que opera bajo el Convenio Macolin del Consejo de Europa —un tratado multilateral destinado a combatir el amaño de partidos mediante cambios en el derecho internacional— declaró haber enviado una solicitud formal a la FIFA para que aporte por escrito una explicación sobre el caso Balogún, según informó The Athletic.

El martes, el grupo de trabajo de la FIFA informó que no había identificado actividad de apuestas sospechosa ni señales de amaño en ningún partido. Al día siguiente, el Grupo de Copenhague detalló la existencia de las siete alertas en su sistema de seguimiento independiente. La supervisión de mercados de predicción fue una novedad en esta Copa del Mundo: el grupo monitorizó de forma continua plataformas como Polymarket y Kalshi (socio oficial de la FIFA) en un sector fragmentado y sometido a normativas variables según la jurisdicción. En su resumen, el Grupo de Copenhague señaló que esos mercados “plantean problemas sin precedentes” por permitir apuestas sobre una amplia gama de eventos, con frecuencia de forma anónima y con métodos de pago difíciles de rastrear, y consideró su monitoreo como un hito en competiciones internacionales. A la espera de la publicación del informe completo, la FIFA reafirmó que vigilaron los 104 partidos.

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