El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, informó sobre un acuerdo con la empresa estadounidense Raytheon para la coproducción en Ucrania de interceptores para los sistemas Patriot, el único medio del país capaz de contrarrestar ciertos misiles balísticos rusos. El anuncio coincidió con la difusión de un memorando entre la estadounidense ReconCraft y la filial estadounidense de la ucraniana UForce para fabricar en Estados Unidos los drones navales Magura. Ambos acuerdos representan un avance en la cooperación industrial de defensa entre Washington y Kiev.
La reunión entre Zelensky y la delegación de Raytheon, encabezada por el vicepresidente Joseph DeAntona, se celebró en Kiev. El presidente agradeció la disposición de la compañía a ampliar la asociación hacia la coproducción de un activo clave de defensa aérea. Equipos gubernamentales y privados de ambas naciones trabajarán en los detalles técnicos y Zelensky espera obtener las licencias formales antes de fines de 2026.
El anuncio sigue a la cumbre de la OTAN en Ankara, donde se comunicó que Estados Unidos concedería a Ucrania la licencia para fabricar interceptores Patriot, lo que la convertiría en el tercer país autorizado. Raytheon ha producido esos misiles en Tucson, Arizona, desde la década de 1970. Según estimaciones, fabricar un interceptor puede llevar hasta 24 meses y su motor hasta 30 meses. Rusia ha tratado de explotar la limitada disponibilidad de estos interceptores intensificando ataques balísticos con modelos como Kinzhal e Iskander.
El segundo acuerdo se refiere a los drones de superficie no tripulados. El 21 de julio, en la embajada ucraniana en Washington, ReconCraft y UForce firmaron un memorando para producir en instalaciones de Oregón y Carolina del Sur unidades de la familia Magura, con una capacidad proyectada de cientos de unidades anuales en una primera fase y la intención de escalar a miles. El Magura tiene un alcance estimado de hasta 800 millas náuticas, una carga útil de alrededor de 1.000 kg y un costo unitario que puede llegar a 273.000 dólares. Según datos de la inteligencia militar ucraniana, la familia Magura habría dañado o hundido al menos 18 buques rusos en 18 meses.
La producción en Estados Unidos enfrenta desafíos regulatorios: las normas de defensa estadounidenses prohíben componentes de origen chino y Ucrania depende en buena medida de piezas chinas para su equipamiento. Sustituir esa cadena de suministro por componentes domésticos o de países aliados encarecerá y demorará la producción, según analistas como Jennifer Kavanagh. En términos más amplios, ambos acuerdos señalan un cambio desde la mera transferencia de material hacia la integración de la industria ucraniana en la base industrial de defensa estadounidense, aunque sigue incierto si esa integración será lo bastante rápida como para cambiar el equilibrio en el campo de batalla antes de eventuales negociaciones de paz.


