En una operación con alcance transnacional, las autoridades capturaron a Alejandro Arias Monge, conocido como alias Diablo. Durante más de una década fue la prioridad principal para los cuerpos de seguridad de Costa Rica y un objetivo de alto valor para agencias internacionales encargadas del control de drogas.
Su captura pone fin a una larga trayectoria delictiva que desafió a las instituciones costarricenses y afectó la seguridad y la convivencia en varias comunidades de la región.
La detención se logró tras meses de presión operativa e intercambio de inteligencia entre el Organismo de Investigación Judicial de Costa Rica y la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos. La búsqueda se intensificó tras una alerta de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua sobre su posible ubicación en la Reserva Biológica Indio Maíz, una zona selvática cercana al río San Juan que funcionó como refugio para evadir controles.
Para fomentar la colaboración ciudadana, el Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció una recompensa de hasta quinientos mil dólares por información veraz sobre su paradero.
El perfil del enemigo público número uno y su trayectoria delictiva
Alejandro Arias Monge nació el 19 de septiembre de 1984 en Guápiles, cantón de Pococí, provincia de Limón. Aunque exteriormente parecía una persona común, inició su actividad criminal a los diecinueve años con robos en viviendas de su comunidad.
Con el tiempo ascendió en la estructura del crimen organizado y consolidó control en el cantón de Pococí, extendiendo su influencia a zonas vecinas como Guácimo, Sarapiquí, Pocora y San Carlos.
Su organización se transformó en una red con alcance nacional y conexiones transnacionales, con células activas en las siete provincias de Costa Rica. Investigaciones internacionales lo vincularon directamente con el tráfico de grandes cargamentos de cocaína que partían de Colombia, atravesaban Centroamérica y México, y se dirigían a mercados en Estados Unidos.
Un historial marcado por la violencia extrema y los negocios ilícitos
El apodo «Diablo» reflejaba la violencia y los métodos empleados por su grupo para someter a rivales y generar temor. Su expediente judicial incluye causas por narcotráfico, robo con violencia, lavado de activos y múltiples homicidios agravados. Entre los crímenes atribuidos a su organización figuran el asesinato de Ademar Jiménez Gómez en enero de 2015, cuyo cuerpo fue encontrado con signos de extrema violencia en un bananal de Cariari de Pococí tras un conflicto relacionado con la pérdida de droga y dinero, y el homicidio de Pablo Castro Barrantes en marzo de ese mismo año, cometido frente a su sobrino menor de edad en un encargo vinculado a rencillas delictivas.
Además del tráfico de drogas, la red diversificó sus fuentes de ingreso. En noviembre de 2023 fue vinculada con la explotación de la lotería clandestina conocida como Tiempos Clandestinos en Limón, mediante el uso de coacción para apoderarse de puntos de venta. Las autoridades también identificaron el uso de recursos del narcotráfico para financiar la minería ilegal de oro a cielo abierto en áreas fronterizas.
El desafío a las instituciones y las megaoperaciones policiales
Arias Monge aumentó su capacidad de intimidación mediante redes sociales, donde difundía imágenes de armamento y videos de agresiones. La situación escaló con la filtración de un audio en el que amenazaba a autoridades policiales, ofrecía recompensas por la muerte de oficiales y aseguraba que no sería capturado y que mantenía control sobre sus zonas de influencia.
Ante esa amenaza, los organismos de seguridad implementaron operaciones a gran escala para asfixiar su financiamiento. Destaca el Caso Colorado, ejecutado a finales de 2023 con más de seiscientos funcionarios y más de cuarenta allanamientos simultáneos en todo el país, orientado a desmantelar la estructura logística y económica que permitía su permanencia en parajes remotos. La combinación del cerco económico, la cooperación internacional y la recompensa ofrecida facilitó el operativo que culminó en su detención, poniendo fin a un periodo de violencia en la región.

