El papa León XIV pidió este domingo que se busquen soluciones basadas en la paz, la estabilidad y la justicia ante la crisis migratoria que afecta a Ceuta, tras la llegada masiva de personas desde Marruecos y la muerte de decenas durante los intentos de entrada a esta ciudad autónoma española en el norte de África.
En sus palabras después del rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el pontífice manifestó su preocupación por los hechos y lanzó un llamado en español para encontrar una salida al conflicto humanitario.
“Sigo con preocupación la alarmante situación en Ceuta pidiendo a Dios, por medio de la intercesión de Nuestra Señora de África, que se puedan encontrar soluciones de paz, de estabilidad y de justicia”, afirmó.
Este pronunciamiento fue la primera intervención pública de León XIV sobre el episodio registrado esta semana en la frontera entre Marruecos y Ceuta, un territorio europeo en la costa africana que volvió a convertirse en escenario de una crisis migratoria de gran magnitud.
El incidente comenzó con una movilización masiva de personas que intentaron entrar a la ciudad desde territorio marroquí. Según las autoridades de Marruecos, unas 40.000 personas se dirigieron hacia la frontera de Ceuta y otras 1.135 hacia Melilla. El gobierno marroquí informó además de 11 fallecidos en su territorio, diez de ellos por ahogamiento.
Aunque una parte importante de quienes cruzaron regresó después a Marruecos, la emergencia reavivó la discusión en la Unión Europea sobre el control de fronteras, la cooperación con países vecinos y la gestión de los flujos migratorios.
Los ministros del Interior de los Estados miembros de la UE tenían previsto abordar la situación en una reunión extraordinaria para evaluar las consecuencias del episodio y estudiar posibles medidas de respuesta.
La crisis también motivó una operación de retorno voluntario para migrantes que permanecían en distintos puntos de Ceuta. La Policía Local organizó traslados hacia el paso fronterizo del Tarajal, la principal conexión terrestre entre la ciudad y Marruecos, para facilitar la salida de quienes decidieron regresar.
Durante la jornada del domingo, más de un centenar de personas fueron trasladadas en autobuses hasta la frontera. Algunos migrantes señalaron que habían pasado varios días en la ciudad sin acceso adecuado a alimentos ni descanso, lo que llevó a varios a optar por el regreso a Marruecos.
Las autoridades locales admitieron que no existía una cifra definitiva sobre cuántas personas permanecían en Ceuta tras el ingreso masivo. El delegado del Gobierno en la ciudad, Miguel Ángel Pérez, indicó que la cantidad exacta aún no podía determinarse, mientras que el presidente autonómico, Juan Jesús Vivas, estimó que podían quedar más de 10.000 migrantes en el territorio.
El pronunciamiento de León XIV se inscribe en la línea que el pontífice ha mantenido desde el inicio de su pontificado sobre los desplazamientos forzados y la situación de las personas migrantes. El líder de la Iglesia católica ha insistido en la necesidad de proteger la dignidad humana y ha subrayado que los desafíos migratorios requieren cooperación internacional.
En junio, durante una visita a España, el papa volvió a abordar este tema en las islas Canarias, donde se reunió con migrantes y representantes de organizaciones humanitarias. En esa ocasión destacó la importancia de respuestas que combinen seguridad, solidaridad y atención a las personas afectadas por los desplazamientos.

