El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, afirmó que la gestión encabezada por el presidente Javier Milei aplica una asfixia financiera sobre las 24 jurisdicciones del país como una forma de chantaje y extorsión política para conseguir apoyos en el Congreso, suspender las PASO y favorecer su proyecto de reelección.
En una columna publicada en el diario La Voz del Interior de Córdoba, el mandatario bonaerense criticó la política económica del Gobierno nacional, alertó sobre una pérdida acumulada superior a los 47 billones de pesos para las provincias y señaló que, a su juicio, la prioridad de Milei es asegurar su propia reelección.
Al hacer un balance de los 30 meses de gestión económica, Kicillof presentó un diagnóstico crítico de indicadores clave como el empleo y la actividad industrial: sostuvo que las políticas del Gobierno eliminaron más de 300.000 puestos de trabajo y provocaron el cierre de 26.000 empresas. Además, afirmó que la llamada primarización de la economía benefició a apenas cuatro sectores, mientras el resto de la economía se deteriora.
Precisó que, mientras minería, petróleo, el agro concentrado y la intermediación financiera mostraron resultados positivos, la industria acumuló una caída del 12%, el comercio del 5% y la construcción del 15%. Advirtió también que las familias se vieron obligadas a endeudarse y que la morosidad de las deudas alcanzó niveles superiores a los registrados en la megacrisis de 2001.
Respecto de las negociaciones parlamentarias para modificar el esquema electoral, el dirigente opositor sostuvo que el Ejecutivo pretende cambiar las reglas por conveniencia y recurriendo a métodos ajenos al funcionamiento republicano: calificó la estrategia como un mecanismo de extorsión, que consiste en usar la distribución de fondos públicos como moneda de cambio—devolver o prestar parte de los recursos retenidos solo si los legisladores votan las leyes que el Gobierno necesita.


