Los precios del petróleo cayeron con fuerza el domingo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenara a las fuerzas estadounidenses suspender nuevos ataques contra Irán, al afirmar que un acuerdo para poner fin a los combates en Medio Oriente estaba próximo. El crudo West Texas Intermediate retrocedió alrededor de un 5,5%, situándose en torno a los 80 dólares por barril, y el Brent, referencia internacional, cayó un 5,6%, hasta cerca de 83 dólares.
Trump comunicó la decisión la noche del sábado a través de su red social, Truth Social. Según su relato, Irán y “otros países de Medio Oriente” le pidieron tiempo para cerrar un pacto que incluiría la reapertura “inmediata, completa y total” del estrecho de Ormuz y el fin de lo que Washington describe como la amenaza nuclear iraní. El mandatario dijo haber aceptado cancelar el ataque previsto “sujeto a poder alcanzar rápidamente un acuerdo” y aseguró que Israel se había sumado al compromiso, algo que las autoridades israelíes no han confirmado públicamente.
El anuncio se produce en un contexto de fuerte presión política sobre Trump por el impacto económico del conflicto. La confrontación comenzó el 28 de febrero con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán y elevó los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril en varias ocasiones durante la primavera. Un alto el fuego alcanzado semanas después se desmoronó y los combates se reanudaron el 8 de julio, lo que intensificó el bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía por la que transita una parte sustancial del petróleo global.
El prolongado bloqueo ha tenido efectos directos en la economía global. El encarecimiento del crudo se trasladó a la gasolina, al combustible de aviación y a numerosos productos cuyo transporte depende del diésel. Los conductores pagaron más en los surtidores y los pasajeros afrontaron tarifas aéreas más altas por el incremento del coste del queroseno. En varios países se registraron problemas de abastecimiento que llevaron a racionamientos y al cierre temporal de escuelas y oficinas públicas.
Ese mismo aumento de precios supuso beneficios extraordinarios para las compañías petroleras y gasísticas durante la primavera, cuando los envíos por Ormuz resultaban prácticamente inviables por los combates. Pese a la caída registrada el domingo, el precio del crudo estadounidense sigue aproximadamente un 20% por encima de los niveles previos al inicio del conflicto, lo que indica que la crisis continúa afectando el mercado energético global.
La reacción de Teherán al anuncio de Trump fue de escepticismo. Medios iraníes no han confirmado que el Gobierno solicitara una pausa en los ataques ni un cambio de postura respecto al control del estrecho. La agencia semioficial Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, describió el comunicado de Trump como una “retirada reiterada de sus amenazas”, y el portavoz de la Cancillería iraní afirmó que los acuerdos alcanzados con Omán sobre una nueva ruta de navegación no implican la reapertura de Ormuz.
La diferencia entre el optimismo expresado por Washington y la cautela, e incluso el rechazo, mostrado por Teherán deja en duda la viabilidad real del acuerdo que Trump dice tener cerca. Los mercados energéticos, que desde febrero han alternado episodios de esperanza y nuevas escaladas, probablemente seguirán mostrando volatilidad hasta que haya una confirmación verificable de que el tránsito por el estrecho ha vuelto a la normalidad.

