4 de agosto de 2026
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El cineasta de Lomas que convirtió la escasez en su escuela

Desde niño, Sebastián Juriz —conocido como Bastián-A—, oriundo de Lomas, consideró el cine una pasión. Relata que ese interés comenzó de manera fortuita cuando encontró en un viejo armario una cámara Canon analógica y una grabadora VHS, herramientas que se convirtieron en sus primeras herramientas de trabajo.

Imágenes nunca reveladas y grabaciones en casete que nunca pasaron por un laboratorio formaron parte de sus primeros intentos. Bastián divide su trayectoria en dos etapas: antes y después de ingresar a la Escuela Municipal de Medios Audiovisuales de Lomas de Zamora. No hubo un día en que decidiera ser director; más bien surgió como una necesidad de expresión.

Para él, el cine abrió un abanico de historias y le permitió exteriorizar sentimientos: algunos plasmados en papel, otros en fotografías. El cine le dio el único formato posible para combinar imagen, sonido, silencio y personas.

Sus inicios en Lomas de Zamora

Toda su formación y sus primeros trabajos estuvieron vinculados a Lomas. Comenzó observando y aprendiendo en la práctica, hasta comprender que para contar lo que quería no bastaba con dirigir: también debía producir. Hoy realiza dirección y producción; con 50 años es cineasta, narrador, poeta y fotógrafo.

Su afición por la escritura se integró al proceso creativo: escribe, construye, enmarca y filma. Le interesa el trabajo manual y territorial: no busca el glamour, sino el oficio; considera su labor como trabajo de calle, donde hay que apropiarse de planos día a día.

El cine independiente

Aunque sabe que producir una película es difícil, eligió el camino del cine sin grandes presupuestos para poder dedicarse a lo que le interesa.

Nadie le ofreció un presupuesto, así que tuvo que decidir entre abandonar o ingeniárselas. Eligió lo segundo. Para él, producir no es solo gestión administrativa: implica conseguir mobiliario, vestuario, resolver la iluminación con lo disponible y lograr que cada escena funcione con recursos limitados. Es más difícil sin dinero, pero obliga a involucrarse en todos los aspectos del rodaje y a aprender.

Al no contar con un equipo completo, aprendió a iluminar, editar y cumplir funciones de asistente y director a la vez. Ese esfuerzo le inculcó una mirada integral: cuando una película se completa a pulmón, cada plano y cada objeto en pantalla representan una búsqueda personal que un presupuesto no reemplaza.

Su pasión con las locaciones lomenses

Su vínculo con Lomas es profundo: vivió allí la mayor parte de su vida y mantiene vínculos personales y afectivos con el lugar. Lomas aparece en sus proyectos porque forma parte de su identidad.

Tras rodar su primera película, “Dolores”, se mudó a la Ciudad de Buenos Aires por razones profesionales, pero su deseo es regresar a Lomas. Ese anhelo se mantiene presente cada mañana.

La distancia, según cuenta, no disminuyó su apego; al contrario, intensificó su percepción: en Lomas siente una manera distinta de respirar y un afecto que no encuentra en otros lugares.

El consejo hacia los jóvenes estudiantes de cine

Con una filmografía que incluye “Dolores, un día se quedó sola” (2019), “Un bolero. Si la muerte tiene tus ojos” (2021), “Círculos. La cita de ensueños” (2022), “Círculos. Luz en la oscuridad” (2024) y el documental “Cineasta independiente de Argentina” (2025), Bastián aconseja a las nuevas generaciones aprovechar a los docentes, preguntar todo y, por sobre todo, tomar una cámara y grabar con lo que tengan a mano, incluso el teléfono celular.

Valora el producto terminado aún cuando las condiciones económicas sean limitadas. Reconoce que con más presupuesto algunas escenas podrían haber quedado mejor, pero destaca que terminar una película con pocos recursos también es un logro que aporta aprendizaje.

Su mensaje es claro: dedicarse al cine depende de la motivación interna de cada persona. El cine exige entrega; no es que el cine deba darle algo al autor, sino que el autor debe darle al cine. Si uno se entrega, en algún momento el oficio devuelve.

Más que sueños por cumplir, hay anhelos

Respecto a sus metas, admite que su gran sueño era hacer una película y ya lo cumplió con “Dolores”, que lo llevó a festivales internacionales como el de Valdivia en Chile. A partir de esa experiencia surgieron nuevos anhelos.

Hoy busca ser un espejo para jóvenes que aspiran a filmar: enseñarles que hacer cine no depende exclusivamente del dinero y que, si se quiere, es posible. Ofrece su apoyo para que nadie pierda el sueño.

Para él, la dimensión de un proyecto no está determinada por su tamaño sino por el amor y la dedicación que se le pongan durante su desarrollo.

Su regreso a Lomas y la historia que espera ser contada

Se despierta cada día con la intención de volver a Lomas. Mientras tanto continúa trabajando: escribe novelas, cuentos y guiones; tiene personajes y relatos listos para convertirse en películas.

Regresar le permitiría ayudar a jóvenes de la zona para que no abandonen el cine. Hasta entonces sigue haciendo fotografías de día, escribiendo de noche y pensando permanentemente en su próxima película.

Para ver todo el material del lomense entrar en: https://www.facebook.com/ba.bastiana

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