La reciente incorporación de la clase de submarinos nucleares Yasen-M a la Armada rusa representa un cambio significativo en la estrategia naval. Estos submarinos de propulsión nuclear están diseñados para operar con mayor sigilo y autonomía, y pueden emplearse en misiones antisuperficie, antisubmarina y de ataque terrestre con misiles de largo alcance. Gracias a sus sensores modernos y a su capacidad de proyección de poder, refuerzan la disuasión estratégica y amplían las opciones operativas de Rusia, al mismo tiempo que complican las labores de vigilancia y defensa marítima de otras naciones. Su despliegue tiene potencial para modificar equilibrios regionales y globales y puede impulsar ajustes en doctrinas de defensa, vigilancia e inteligencia por parte de actores internacionales.
Yasen-M: el submarino que redefine el equilibrio naval

