Rusia ha llevado la guerra hasta una de las vías económicas más importantes de Ucrania. Un ataque alcanzó al carguero Mera Queen, con bandera de Guinea-Bisáu, mientras transportaba trigo desde el puerto de Odesa; un miembro de la tripulación murió y se declaró un incendio a bordo. Horas después, Moscú informó de haber derribado más de 600 drones ucranianos durante la noche, la mayor cifra comunicada por su Ministerio de Defensa desde el inicio de la invasión.
El gobernador de la región de Odesa, Oleh Kiper, indicó que el impacto tuvo lugar la noche del miércoles en el mar Negro. La administración de los puertos ucranianos confirmó que el buque transportaba cereal destinado a la exportación. El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, admitió haber atacado dos embarcaciones en las inmediaciones de Odesa, sin identificar los objetivos.
La acción se enmarca en la campaña rusa para dificultar el comercio marítimo ucraniano. Desde hace más de un mes, las fuerzas rusas bombardean con frecuencia puertos e infraestructuras del mar Negro con el objetivo de obstaculizar las exportaciones de grano, una fuente clave de ingresos para Kiev.
Mientras tanto, Ucrania ha ampliado el alcance de sus ataques sobre territorio ruso. Moscú afirmó haber interceptado esa noche 605 drones sobre más de veinte regiones y la península de Crimea, anexionada por Rusia.
Entre los objetivos volvió a figurar Wildberries, el gigante ruso del comercio electrónico. Las autoridades de la región de Tver señalaron que los restos de un dron dañaron la fachada de uno de sus centros logísticos sin causar víctimas. Desde mediados de julio, Ucrania ha atacado de forma reiterada la red logística de la compañía, considerada estratégica por su papel en la distribución nacional de mercancías.
La región de Yaroslavl también sufrió una de las mayores incursiones de drones desde el inicio de la guerra: su gobernador dijo que fueron derribados 92 aparatos. Los restos provocaron incendios en varias viviendas y dañaron vehículos, aunque no se informó de víctimas. Para la población rusa, el conflicto se percibe cada vez más cercano.
Más de cuatro años después del comienzo de la invasión, ambos bandos buscan afectar la economía del adversario. Rusia intenta asfixiar las exportaciones ucranianas por el mar Negro, mientras Kiev responde atacando infraestructuras logísticas y centros de distribución situados a cientos de kilómetros del frente.

